<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></title><description><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!LHJM!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg</url><title>Antropóloga pero piola</title><link>https://aguskupsch.substack.com</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Wed, 04 Nov 2026 20:32:22 GMT</lastBuildDate><atom:link href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Faguskupsch.substack.com%2Ffeed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></copyright><language><![CDATA[en]]></language><webMaster><![CDATA[aguskupsch@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[aguskupsch@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[aguskupsch@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[aguskupsch@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[ EP 0 - El futuro ha muerto]]></title><description><![CDATA[El futuro ha muerto, y lo matamos nosotros.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/ep-0-el-futuro-ha-muerto</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/ep-0-el-futuro-ha-muerto</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Mon, 19 Oct 2026 18:14:13 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fapi.substack.com%2Ffeed%2Fpodcast%2F221193048%2F438d54073394e2b98e423a83c44b5e9e.mp3" length="0" type="audio/mpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>El futuro ha muerto, y lo matamos nosotros. Durante dos siglos fue una promesa de progreso, y hoy solo sabemos imaginarlo como cat&#225;strofe. Pero el futuro es un hecho cultural: cada sociedad lo inventa con las palabras y las historias que tiene a mano, y esas historias tienen el poder de construir lo que describen.</p><p>&#191;Qu&#233; historias nos vamos a contar para reemplazar la que se cay&#243;? &#191;Qui&#233;nes tienen derecho a imaginar los mundos que vienen? &#191;Puede una ficci&#243;n convertirse en realidad?</p><p>Este episodio es la introducci&#243;n a toda la temporada. Nos preguntamos c&#243;mo recuperar la capacidad de imaginar un futuro que d&#233; ganas de llegar, antes de mirar de cerca los que se est&#225;n disputando ahora.</p><p>Idea, gui&#243;n y voz: Agustina Kupsch</p><p>Edici&#243;n y dise&#241;o sonoro: Andy Cukier</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Futuros en disputa: el futuro ha muerto.]]></title><description><![CDATA[Episodio 1]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/futuros-en-disputa-el-futuro-ha-muerto</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/futuros-en-disputa-el-futuro-ha-muerto</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Fri, 09 Oct 2026 21:25:08 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>En 1882, un hombre prende una linterna a plena ma&#241;ana y entra a un mercado gritando que busca a Dios. La gente se r&#237;e, le preguntan si ser&#225; que se perdi&#243;, o se fue de viaje. Pero el hombre les contesta que lo mataron, que lo matamos entre todos, y que nadie parece entender lo grave que eso es. Ese loco aparece en el aforismo 125 de <em>La gaya ciencia</em>, de Friedrich Nietzsche, y se suele  citar la frase pasando por alto la risa de la gente del mercado.</p><p>Con el futuro nos pasa algo parecido. Lo damos por muerto todos los d&#237;as, en memes sobre el colapso clim&#225;tico, en noticias sobre el descontrol de las IAs, en la sobremesa donde asumimos que no sabemos qu&#233; van a estudiar o de qu&#233; van a trabajar los pibes el d&#237;a de ma&#241;ana. Mark Fisher escribi&#243; en <em>Realismo capitalista</em> (2009) que resulta m&#225;s f&#225;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, y en <em>Los fantasmas de mi vida</em> (2014) llam&#243; a esa sensaci&#243;n la lenta cancelaci&#243;n del futuro, una expresi&#243;n que tom&#243; de Bifo Berardi.</p><p>Arjun Appadurai pas&#243; a&#241;os trabajando con organizaciones de habitantes de asentamientos informales en Mumbai, y en <em>El futuro como hecho cultural</em> (2013) plantea que la capacidad de aspirar se aprende, se ejercita y est&#225; repartida de forma desigual, porque quienes tienen m&#225;s recursos acumulan m&#225;s pr&#225;ctica en imaginar futuros posibles, en definitiva, que la desesperanza tambi&#233;n tiene clase. </p><p>Si el futuro se narra antes de suceder, la pregunta es qui&#233;n lo narra hoy. Las versiones que m&#225;s circulan se escriben en muy pocos lugares, en laboratorios de Silicon Valley, en informes de consultoras globales, en guiones de plataformas de streaming, y nos llegan a Am&#233;rica Latina ya terminadas, con su optimismo tecnol&#243;gico o con su colapso inevitable, sin dejarnos lugar para discutirlas, algo que vengo llamando: colonialidad del futuro.</p><p><em>Futuros en Disputa</em> toma en cada episodio una se&#241;al concreta, el duelo, la memoria, el castigo, la vejez, el parentesco, la mira desde la antropolog&#237;a, la contrasta con otras culturas y la abre en preguntas. &#191;Qu&#233; futuros estamos dando por perdidos sin haberlos discutido? &#191;Qu&#233; relatos repetimos por cansancio, por miedo? &#191;Qu&#233; pasa si dejamos de re&#237;rnos en el mercado y empezamos a disputar qui&#233;n cuenta la historia?</p><p>El episodio cero ya est&#225; <a href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fopen.spotify.com%2Fepisode%2F4UarQnFkS6OeDSz6miTYWA%3Fsi%3DtCM88BbVT8auTZtCx35hog%26amp%3Butm_source%3Dcopy-link">disponible para escuchar ac&#225;</a></p><p>Todos los martes a la ma&#241;ana sale un episodio nuevo, y a lo largo de la temporada van a llegar cap&#237;tulos grabados en vivo con invitades especiales. Ojala lo disfruten tanto como yo hacerlo &#127897;&#65039;&#128154;</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El presidente está desnudo]]></title><description><![CDATA[Y la corte aplaude su desnudez]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/el-presidente-esta-desnudo</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/el-presidente-esta-desnudo</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Fri, 28 Aug 2026 18:24:15 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hab&#237;a una vez un rey que gustaba de dar discursos. Se paseaba siempre por los mismos auditorios, como habl&#225;ndole al espejo. A veces los discursos los daba desde su castillo, pero sin siquiera sacar la cabeza por la ventana. Es que el rey no enecsitaba ver al pueblo, el sabia exacto lo que necesitaba, pues se guiaba por las santas escrituras, la moral y su titulo nobiliario.&nbsp;</p><p></p><p>El rey sosten&#237;a que &#233;l sab&#237;a m&#225;s, que las cosas no eran como el pueblo las estaba viviendo. Si alguien se atrev&#237;a a se&#241;alar la contradicci&#243;n, el rey lo llamaba imb&#233;cil con d&#233;ficit de IQ, mierda humana mentirosa, sorete, entre otros varios agravios.&nbsp;</p><p></p><p>Hasta ac&#225; se lee como el cuento &#8220;El traje nuevo del emperador&#8221;, ese que Hans Christian Andersen escribi&#243; en 1837, salvo por dos detalles. Las citas son textuales, y al emperador lo elegimos democr&#225;ticamente sabiendo que estaba desnudo.</p><p></p><p>Entre el 17 y el 23 de agosto, el presidente de la Naci&#243;n poste&#243; m&#225;s de trescientos treinta mensajes de ese tenor, casi todos dirigidos a periodistas y medios. Pocos d&#237;as despu&#233;s se par&#243; frente a los alumnos de cuarto y quinto a&#241;o del colegio ORT para disertar sobre &#8220;&#201;tica como pol&#237;tica de Estado&#8221; (el chiste casi se cuenta solo). En ese auditorio les explic&#243; que Marx era satanista y que el capitalismo est&#225; inscripto en los Diez Mandamientos, mientras los areng&#243; a abuchear a los periodistas prometi&#233;ndoles que si lo hac&#237;an m&#225;s fuerte se los iba a festejar.</p><p></p><p><strong>Nadie se levant&#243; a se&#241;alar que el presidente est&#225; desnudo de datos y realidad. </strong>El acto sigui&#243;, la charla termin&#243;, y hubo selfies al final.</p><p></p><p>En el cuento de Hans Christian Andersen, cuando el pueblo empieza a repetir que el emperador va desnudo, el emperador escucha, sospecha que tienen raz&#243;n y contin&#250;a la procesi&#243;n con m&#225;s solemnidad todav&#237;a. Los chambelanes lo siguen, sosteniendo con las dos manos la cola de un manto que no existe.</p><p></p><p>&#191;Qui&#233;nes son nuestros chambelanes que sostienen hasta el final esa realidad paralela, cuando ya todos, incluidos ellos, saben perfectamente lo que est&#225;n sosteniendo?</p><p></p><p>Michael Taussig, un antrop&#243;logo australiano que pas&#243; d&#233;cadas estudiando c&#243;mo funciona el terror en Colombia, encontr&#243; que en los pueblos que investig&#243;, todos sab&#237;an qui&#233;n torturaba y desaparec&#237;a gente, y despu&#233;s se quedaba con las tierras y los recursos. Nadie ignoraba quienes eran los responsables y sin embargo nadie lo dec&#237;a a viva voz. Ese era en gran parte el motivo por el cual esas personas eran intocables, y pod&#237;an continuar con sus atrocidades con total impunidad. Taussig llam&#243; a eso el secreto p&#250;blico, y lo defini&#243; como saber lo que no hay que saber.</p><p></p><p>El punto de Taussig es que ese silencio hace un trabajo. <strong>El secreto p&#250;blico se sostiene porque cada uno calla sabiendo que el otro tambi&#233;n sabe y que tambi&#233;n calla, y en esa ronda de complicidades se construye una convivencia que a todos les resulta m&#225;s barata que el peligro de nombrar las cosas. </strong>Por eso decirlo en voz alta rara vez alcanza, porque cuando alguien lo dice, el resto ya lo sab&#237;a, y lo &#250;nico que cambia es que ahora hay alguien expuesto por haber hablado. El poder queda donde estaba, y encima queda demostrado que puede seguir adelante aun cuando alguien lo visibiliza. La corte sigue caminando detr&#225;s del emperador, con las manos ocupadas sosteniendo un manto que no existe.</p><p></p><p>Gregory Bateson, antrop&#243;logo ingl&#233;s, estudi&#243; en los a&#241;os cincuenta a familias con un integrante diagnosticado de esquizofrenia y encontr&#243; un patr&#243;n que se repet&#237;a en la manera de comunicarse que llam&#243; doble v&#237;nculo, y funciona as&#237;: alguien de quien depend&#233;s emocional y materialmente te manda dos mensajes que se excluyen entre s&#237;, te exige responder a los dos, y adem&#225;s establece que se&#241;alar la contradicci&#243;n est&#225; prohibido. El ejemplo cl&#225;sico que &#233;l usa es el de una madre que le reprocha a su hijo que sea fr&#237;o con ella y al mismo se pone r&#237;gida y rechaza cuando el hijo la abraza.</p><p></p><p>El que recibe ese mensaje queda sin lugar donde pararse, porque si obedece uno de los dos mandatos incumple el otro, y si dice en voz alta que los mandatos se contradicen, queda como &#233;l mismo como el problema. Bateson descubri&#243; que la salida se vuelve imposible porque la trampa incluye la prohibici&#243;n de nombrarla. Su conclusi&#243;n fue que un v&#237;nculo as&#237;, sostenido en el tiempo, desorganiza la manera en que una persona entiende el mundo. Trabaj&#243; con familias, pero el mecanismo no necesita del parentesco, sino de que exista dependencia y autoridad.</p><p></p><p>Rocco Carbone, fil&#243;sofo italiano radicado en Argentina hace m&#225;s de veinte a&#241;os e investigador del Conicet, tom&#243; ese problema y lo llev&#243; al terreno pol&#237;tico. En <em>Lanzallamas</em> (2024) llama fascismo psicotizante a un poder dual, hecho de dimensiones que se excluyen entre s&#237;, que niega y afirma al mismo tiempo. Carbone explica que ese poder enloquece porque nadie sabe a qu&#233; atenerse, ni la ciudadan&#237;a, ni las instituciones, ni la propia pol&#237;tica.</p><p></p><p>Cuando el gobierno afirma que la justicia social es un pecado y a la semana la usa como argumento de campa&#241;a, o cuando niega un endeudamiento que figura en los informes del propio Banco Central, donde la morosidad de las familias pas&#243; de 2,5% en octubre de 2024 a 12,8% en junio de 2026, lo que se produce en quien escucha es esa desorientaci&#243;n espec&#237;fica. Uno empieza a dudar de lo que ve, y esa duda es el efecto, no el accidente.</p><p></p><p><strong>Una mentira le tiene respeto a la realidad. La conoce, la calcula y la esconde, y por eso se la puede desmentir con datos, pero esto erosiona el acuerdo b&#225;sico sobre qu&#233; est&#225; pasando, que es la condici&#243;n para que cualquier discusi&#243;n p&#250;blica sea posible. Cuando ese acuerdo se cae, la gente deja de discutir y empieza a cansarse, que es exactamente lo que hoy se respira.</strong></p><p></p><p>Bateson dec&#237;a que del doble v&#237;nculo no se sale con argumentos, porque cada argumento entra al juego del que quiere salir. Se sale metacomunicando, que es una palabra fea para algo simple: <strong>dejar de discutir el contenido y empezar a hablar de la trampa. Poner sobre la mesa que el presidente est&#225; en pelotas.</strong></p><p></p><p>Nada de esto se arregla verificando datos, y de eso ya tendr&#237;a que haber suficiente evidencia. Los datos est&#225;n hace rato, publicados, firmados, con el sello del Banco Central. La CAME, que representa a las pymes y que no puede ser acusada de zurda, sali&#243; a decir que las familias se endeudan para comer. La procesi&#243;n sigue igual.</p><p></p><p>Al emperador de Andersen lo estafaron dos sastres, al nuestro lo votamos, y buena parte de los que hoy hacen una mueca cuando lee su lista de insultos lo siguen acompa&#241;ando en el Congreso, en los directorios, las c&#225;maras empresariales, y hasta en las escuelas que lo invitan a hablar de &#233;tica. El secreto p&#250;blico funcionando a pleno rendimiento: todos saben, callan, y en ese silencio compartido se sostiene una convivencia que resulta m&#225;s barata que el conflicto de nombrar las cosas, y luego ser insultado y perseguido.</p><p></p><p>&#191;Hasta d&#243;nde est&#225;n dispuestos a caminar los que le sostienen el manto, y qu&#233; reciben a cambio de tener las manos ocupadas? Es la pregunta que queda abierta y s&#243;lo el tiempo nos responder&#225;.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Si ellos son la patria, yo soy extranjerx]]></title><description><![CDATA[&#191;Por qu&#233; algunos extranjeros son bienvenidos y otros rechazados? &#191;Hay distintas categor&#237;as?]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/si-ellos-son-la-patria-yo-soy-extranjerx</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/si-ellos-son-la-patria-yo-soy-extranjerx</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Tue, 18 Aug 2026 15:51:43 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>El 21 de julio, el diputado bonaerense Agust&#237;n Romo present&#243; un proyecto para arancelar el acceso de extranjeros sin residencia permanente a los hospitales p&#250;blicos y a las universidades de la provincia. Firmaron 18 de los 20 diputados del bloque libertario y tambi&#233;n el PRO. Patricia Bullrich lo respald&#243; en p&#250;blico. Los fundamentos dicen que los recursos bonaerenses son limitados y que hay que priorizar a los bonaerenses.</p><p></p><p>Dos semanas despu&#233;s, el canciller Pablo Quirno hablaba en A24 sobre la reforma de la &#8220;Ley de Tierras&#8221;, como se conoce al proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que, en uno de sus cap&#237;tulos, buscaba eliminar el tope del 15% de territorio en manos extranjeras. Le preguntaron si un extranjero podr&#237;a comprar un pueblo o una provincia entera y dijo que s&#237;, que eso iba a producir beneficios para la Argentina.</p><p></p><p>Los recursos de la provincia de Buenos Aires son limitados cuando se trata de una cama y de un pupitre, y se vuelven ilimitados cuando se trata del suelo. Hoy hay 13,3 millones de hect&#225;reas rurales en manos extranjeras y 31 departamentos que ya pasaron el l&#237;mite legal. Desde 2024 se firmaron 111 certificados de habilitaci&#243;n para nuevas compras, 47 de ellos en lo que va de 2026.</p><p></p><p>El soci&#243;logo argelino Abdelmalek Sayad pas&#243; treinta a&#241;os estudiando la inmigraci&#243;n argelina en Francia, y lleg&#243; a una conclusi&#243;n que contin&#250;a explicando muy bien lo que pasa ac&#225;: el inmigrante existe para algo. Su presencia se justifica por lo que produce, y por eso queda sometido a una prueba permanente de utilidad que ning&#250;n nacional tiene que rendir. Sayad lo llamaba el &#8220;pecado original&#8221;, la condici&#243;n de provisorio no se levanta nunca, dura toda la vida, sobrevive a los papeles, a los a&#241;os, a los hijos nacidos all&#237;. En otras palabras, el franc&#233;s existe porque existe, pero el argelino tiene que seguir demostrando para qu&#233;.</p><p></p><p>Las nociones de Sayad sirven para graficar las diferencias que ocurren ac&#225;, como cuando una mujer boliviana que hace catorce a&#241;os cocina en un comedor de La Matanza sosteniendo con su trabajo a treinta pibes del barrio, es nombrada por el proyecto de Romo como &#8220;alguien que se atiende gratis&#8221;.</p><p></p><p>An&#237;bal Quijano es claro para pensar esto, porque visibiliza c&#243;mo la clasificaci&#243;n racial y el reparto del trabajo nacieron juntos en Am&#233;rica. La misma operaci&#243;n que decidi&#243; qui&#233;n era indio y qui&#233;n era espa&#241;ol decidi&#243; qui&#233;n trabajaba la tierra y qui&#233;n cobraba por ella. Esa clasificaci&#243;n sigui&#243; funcionando hasta hoy. Por eso, al estudiante que naci&#243; en Salta y llega a una universidad de Buenos Aires le preguntan hace cu&#225;nto que est&#225; en el pa&#237;s. Contesta que naci&#243; ac&#225;, pero a la semana siguiente se lo vuelven a preguntar. Nadie le est&#225; pidiendo el documento, le est&#225;n leyendo la cara, y en esa lectura la palabra boliviano puede caerle a un salte&#241;o con la misma facilidad con la que la palabra inversor le cae a alguien que no habla castellano.</p><p></p><p>Al inversor nadie le mira la cara. Le preguntaron a Quirno si un extranjero podr&#237;a comprar un pueblo o una provincia entera y contest&#243; que s&#237;, porque iba a producir beneficios para la Argentina. Con eso alcanz&#243;. Nadie le pregunt&#243; qu&#233; beneficios, ni para qui&#233;nes, ni en qu&#233; plazo. El vocero Adri&#225;n Ravier fue m&#225;s lejos y explic&#243; que el l&#237;mite vigente choca con las bases que plante&#243; Alberdi sobre atraer capital extranjero. En otras palabras, para el gobierno actual, un &#8220;tipo de extranjero&#8221; puede comprar el suelo de la provincia de Buenos Aires; mientras que otro &#8220;tipo de extranjero&#8221; no puede sacar un turno gratis en un hospital de la provincia de Buenos Aires. Las dos cosas se discutieron el mismo mes, en el mismo Congreso, y solamente la segunda se present&#243; como un problema de soberan&#237;a.</p><p></p><p>En diciembre de 2024 se derog&#243; la Ley de Emergencia Territorial Ind&#237;gena, la norma que permit&#237;a a las comunidades registrar los territorios que ocupaban, y les permit&#237;a frenar los desalojos mientras ese registro estuviera en curso. Sin esa ley, una comunidad que vive hace generaciones en el mismo lugar tiene que probar ante un juzgado que efectivamente vive ah&#237;, con expedientes, testigos y peritajes que pueden llevar a&#241;os. En el mismo per&#237;odo, el RIGI le garantiza a las grandes inversiones treinta a&#241;os de beneficios impositivos y aduaneros: ya se aprobaron veinti&#250;n proyectos, en su mayor&#237;a mineros. De nuevo, a unos se les quit&#243; el instrumento con el que demostraban que pertenec&#237;a a la tierra; a otros, se les quit&#243; la obligaci&#243;n de demostrar cualquier cosa.</p><p></p><p>Soberan&#237;a es la palabra que aparece cuando alguien usa una cama de hospital y desaparece cuando alguien compra el suelo donde est&#225; construido el hospital. Una cama se desocupa, una vacante se renueva cada cuatrimestre. La tierra vendida no vuelve. Quien la compra decide qu&#233; pasa con el agua que corre por debajo, con el glaciar que la alimenta, con el camino que llega hasta el lago, durante un tiempo que excede a todos los que hoy estamos discutiendo esto.</p><p></p><p>Quijano nos ense&#241;&#243; a leer el presente como efecto de una clasificaci&#243;n colonial que ocurri&#243; en el pasado. Agrego algo distinto que llamo colonialidad del futuro: hay decisiones que se toman ahora y cuyo efecto entero cae sobre un tiempo al que ninguno de nosotros va a llegar. El agua de Mendoza en 2090 se est&#225; definiendo en 2026. Los que van a tomarla, o los que no van a poder, todav&#237;a no nacieron y no tienen c&#243;mo entrar en la discusi&#243;n. Ning&#250;n territorio se conquista con tanta comodidad como el que todav&#237;a est&#225; vac&#237;o de gente. Por eso mientras discutimos aranceles y turnos, que son decisiones que se revisan el a&#241;o que viene, se est&#225;n firmando plazos de treinta y de cien a&#241;os que ning&#250;n gobierno posterior va a poder tocar.</p><p></p><p>El Canciller Pablo Quirno dijo que vender una provincia entera va a producir beneficios para la Argentina. La pregunta que falt&#243; hacerle es cu&#225;l Argentina, porque quienes van a estar ac&#225; todav&#237;a no tienen voz para discutirlo, y quienes tienen voz y voto ahora est&#225;n ocupados averiguando cu&#225;ntos inmigrantes sudamericanos hay en la guardia o en la Universidad de Buenos Aires (UBA).</p><p></p><p>Alberdi escribi&#243; que gobernar es poblar. Doscientos a&#241;os despu&#233;s seguimos discutiendo a qui&#233;n dejamos entrar, mientras el suelo donde vamos a discutirlo est&#225; en duda.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Dejen de llorar a la Argentina ]]></title><description><![CDATA[Su odio hacia Argentina no me conmueve.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/de-que-estamos-hechos-los-argentinos</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/de-que-estamos-hechos-los-argentinos</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Mon, 20 Jul 2026 09:08:59 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Su odio hacia Argentina no me conmueve. Hablan de nosotros como objeto, como si nuestra historia, nuestro cuerpo social entrara en 280 caracteres.</p><p></p><p>Deciden qu&#233; significa nuestra alegr&#237;a, nuestra bronca, nuestra forma de festejar. <strong>Pero describir a un pueblo nunca es neutral,&nbsp; es un acto de poder,</strong> y cuando ese poder de nombrar queda en manos de quien no vivi&#243; lo que describe, produce <strong>dominaci&#243;n disfrazada de an&#225;lisis.</strong></p><p></p><p>Colonialismo epist&#233;mico, neocolonialismo cultural, la estructura es la misma de siempre: alguien de afuera decide qu&#233; somos y nosotros quedamos del lado de los que son explicados.</p><p></p><p>Pero como decimos ac&#225; en t&#233;rminos muy acad&#233;micos: &#8220;a la gilada ni cabida&#8221;, porque seguimos jugamos hasta el &#250;ltimo segundo convencidos de que todav&#237;a se puede dar vuelta hasta la situaci&#243;n m&#225;s adversa. Y esa convicci&#243;n no la aprendimos en la cancha, la aprendimos mucho antes, en todo lo que este pueblo ya tuvo que atravesar y del que siempre volvi&#243; a levantarse, con esa mezcla de bronca y ternura que solo entendemos los que vivimos ac&#225;.</p><p></p><p>Esa fe desgarrada, esa man&#237;a de no bajar los brazos ni cuando el resultado parece escrito, es nuestra, y la vivimos en nuestros propios t&#233;rminos.</p><p></p><p>No nos vengan a explicar esa fe con el vocabulario de ustedes, a medirla con su regla blanca y pura.</p><p></p><p>Cada columna sobre &#8220;el car&#225;cter argentino&#8221; repite un gesto tan viejo como burdo: reservarse el derecho de interpretar al que no es hegemon&#237;a.</p><p></p><p>Mejor vengan, conozcan la Argentina y su gente, dejen de explicarnos desde arriba. Tomen mate, pasado de boca en boca sin que a nadie le d&#233; asco. Si&#233;ntense a una mesa sin haber sido invitados, y vean como aparece comida para diez donde antes hab&#237;a cinco, con la alegr&#237;a de ser recibidos como reyes.</p><p></p><p>Miren por qu&#233; tantos europeos, yankis, y gente de todo el mundo lleg&#243; de paso y se qued&#243; para siempre, sin poder explicarle a su familia por qu&#233; no vuelven a un pa&#237;s con moneda estable.</p><p></p><p>No vuelven porque entendieron de qu&#233; estamos hechos los argentinos: de lazo, de v&#237;nculo humano y afectivo que se teje en lo com&#250;n. Porque vivimos de crisis pol&#237;tica en crisis econ&#243;mica, pero lo humano no se negocia.</p><p></p><p>Porque los de afuera dicen que no tenemos nada, y no entendieron que los argentinos tenemos todo.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Entre el goce y la lucidez ]]></title><description><![CDATA[Qu&#233; est&#225; pasando con el mundial?]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/entre-el-goce-y-la-lucidez</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/entre-el-goce-y-la-lucidez</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Thu, 09 Jul 2026 02:58:34 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>No va ni un mes de que arranc&#243; el mundial, y yo ya me cans&#233; de la &#250;ltima grieta: los que disfrutan el mundial y a toda la selecci&#243;n vs los que critican al sistema futbol&#237;stico y se preocupan por lo que la pelota est&#233; tapando.</p><p></p><p>Se acusan mutuamente de desclasados, de apol&#237;ticos, y otras yerbas. Que si nos quieren prohibir festejar, que si no les importa que rifen el pa&#237;s, la pelota pasa de un bando al otro y nadie mete gol. &#191;Por qu&#233; deber&#237;amos elegir entre el goce y la lucidez? &#191;No se puede acaso tener ambas?</p><p></p><p><strong>&#8220;Solo el yo que est&#225; seguro de su identidad puede prescindir de la certidumbre&#8221;</strong> escribi&#243; John Keats hace varias d&#233;cadas, y aunque la pens&#243; para hablar sobre lo que hace grande a un poeta, creo que aplica perfecto para explicar mi posici&#243;n respecto a esto.&nbsp;</p><p></p><p>Porque creo que quien se agarra de la primera certeza que pasa como quien se agarra del pasamanos en un bondi no mide su convicci&#243;n, mide su v&#233;rtigo. Necesita la respuesta r&#225;pida porque la pregunta abierta lo marea. En cambio, quedarse en el &#8220;las dos cosas a la vez&#8221; pide una espalda ancha. Pide un yo que no se sienta amenazado por su propia complejidad, que pueda decir amo esto y me repugna esto otro y no salga corriendo a resolver la ecuaci&#243;n para poder dormir en paz.&nbsp;</p><p></p><p>Tambi&#233;n creo que esa exigencia de coherencia total, la de mostrarse siempre de una pieza, sin fisuras, sin un pliegue que te delate, es una forma de control. Un sujeto legible, clasificable, que siente una sola cosa por vez y la sostiene hasta el final, es un sujeto f&#225;cil de administrar. Sab&#233;s d&#243;nde ponerlo. Sab&#233;s qu&#233; esperar. En cambio alguien que celebra el gol y tambi&#233;n putea la foto con Trump, es alguien un poco m&#225;s dificil de clasificar.</p><p></p><p>Foucault describi&#243; el pan&#243;ptico, la torre desde la cual un vigilante pod&#237;a ver todas las celdas sin ser visto, y el efecto central de ese dise&#241;o: el preso nunca sabe si lo est&#225;n mirando en ese instante, entonces se vigila solo por las dudas. La eficacia del dispositivo est&#225; en que el poder se vuelve autom&#225;tico, lo interioriza el vigilado, y deja de hacer falta el guardia.&nbsp;</p><p></p><p>El feed hoy es una torre que mira sin descanso, y cada uno de nosotros, sabi&#233;ndose mirado, produce sin parar una versi&#243;n coherente de s&#237; para la mirada, un perfil sin contradicciones, una posici&#243;n n&#237;tida sobre cada cosa que aparece. No reprime, produce. No te proh&#237;be pensar, te fabrica un modo de pensar. Fabrica al hincha absoluto y al fiscal absoluto, y los enfrenta, porque dos ej&#233;rcitos peleando generan m&#225;s tiempo de pantalla que una persona pensando en voz baja.</p><p></p><p>El mecanismo de fondo es la separaci&#243;n. El goce, para la tribuna. La cr&#237;tica, para el tribunal. Cada mitad, sacralizada, se vuelve intocable, el hincha no puede rozar la duda sin traicionar, el cr&#237;tico no puede permitirse el disfrute sin mancharse. Lo que era una experiencia humana entera, como un mundial de futbol, queda escindido en dos posiciones puras que ya no pueden tocarse.</p><p></p><p>Contra esa maquinaria de separar existe un solo gesto eficaz, y consiste en volver a juntar lo que fue partido, en devolver al uso com&#250;n aquello que el dispositivo volvi&#243; sagrado e intocable. Gritar el gol y putear la foto con Trump en el mismo aliento profana las dos esferas a la vez. Baja el goce del altar de la tribuna y la cr&#237;tica del altar del tribunal, y los vuelve a mezclar en el &#250;nico lugar donde siempre estuvieron juntos, que es dentro de una misma persona. Por eso estoy convencida que <strong>en casos como este, sostener la contradicci&#243;n deja de ser una duda tibia y se convierte en un acto pol&#237;tico. En definitiva, disfrutemos del f&#250;tbol y critiquemos todo lo horrible que oculta.&nbsp;</strong></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Qué hacemos con el violento?]]></title><description><![CDATA[Cultura de la cancelaci&#243;n, antipinitivismo y volver a politizar la pregunta]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/que-hacemos-con-el-violento</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/que-hacemos-con-el-violento</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Thu, 02 Jul 2026 15:49:03 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Nacho Levy pide perd&#243;n, leo los comentarios, mayoritariamente mujeres confirmando la cancelaci&#243;n p&#250;blica, y de vez en cuando varones, o diciendo que ya fue suficiente, que no mat&#243; a nadie, o haciendo oportunismo pol&#237;tico atacando a los movimientos populares.&nbsp; Leo eso, y ning&#250;n comentario me interpela. Me pregunto qu&#233; hubiera tenido que decir para que alcance. Despu&#233;s me doy cuenta de que la pregunta est&#225; ontol&#243;gicamente mal formulada.&nbsp;</p><p>No hay ninguna combinaci&#243;n de palabras que alcance, porque la reparaci&#243;n no es un g&#233;nero discursivo. Es una modificaci&#243;n material de los espacios donde ese da&#241;o fue posible. Primero en sus v&#237;ctimas directas, las mujeres con las que se vincul&#243; sexo-afectivamente. Despu&#233;s en las indirectas, qui&#233;n queda en la organizaci&#243;n, qui&#233;n carga con el peso emocional de la revisi&#243;n ajena, qui&#233;n decide cu&#225;ndo alcanza y cu&#225;ndo no.</p><p>Sara Ahmed usa el concepto de no-performativo para hablar del enunciado que nombra el problema y con nombrarlo se cree resuelto, y que sostiene que cuanto m&#225;s se repite, menos hace falta actuar. Levy nombra la violencia psicol&#243;gica con precisi&#243;n, la palabra exacta, no el eufemismo, y ah&#237; confunde nombrar con reparar, pero no son lo mismo. Nombrar no es reparar, aunque sea importante.</p><p>Pero para Segato el castigo tampoco repara. Y ac&#225; es donde, como feminista anti-punitivista, tengo siempre m&#225;s dudas que certezas. Porque el corrimiento de Levy de su organizaci&#243;n es un nombre que se borra de un organigrama. Implica un alto costo simb&#243;lico, pero cero costo material. Sigue teniendo veinte a&#241;os de militancia acumulada, un nombre reconocible, la posibilidad de reaparecer en otro espacio dentro de dieciocho meses con el prontuario ya prescripto por el olvido de la timeline, y el costo material lo pagaron las mujeres a las que violent&#243;.&nbsp;</p><p>Lucho Fabbri lleva m&#225;s de una d&#233;cada coordinando rondas de varones en Rosario y Santa Fe, y sostiene que la mayor&#237;a de los varones que ejercen violencia nunca la reconocen. Bajo esa vara, Levy es una anomal&#237;a porque, de alguna manera, la reconoci&#243;. Us&#243; la palabra.&nbsp;</p><p>Pero el reconocimiento solo sirve si despu&#233;s hay un lugar que lo reciba: talleres, terapia sostenida, un grupo de pares para problematizar y colectivizarlo. Fabbri arma exactamente eso. Pero ese trabajo lleva a&#241;os, no un posteo, y ah&#237; est&#225; el problema de fondo: lo que lleva a&#241;os no produce ning&#250;n r&#233;dito inmediato, ni likes, ni sensaci&#243;n de justicia, ni enemigo derrotado en internet. El escrache s&#237;. Por eso elegimos el escrache, porque se siente m&#225;s r&#225;pido, y confundimos velocidad con eficacia.</p><p>Por eso, cada vez que puedo, trato de llevar la discusi&#243;n sobre qu&#233; es y qu&#233; no es antipunitivismo, porque la confusi&#243;n no es inocente, y se usa partidariamente. Antipunitivismo no es vaciar c&#225;rceles, ni pedir la libertad de un violador. No es equiparar el dolor de quien ejerci&#243; violencia con el de quien la padeci&#243;, ni pedirle a la v&#237;ctima que entienda el proceso del agresor antes de que termine el suyo propio. Ileana Arduino, referente en el tema sostiene que el feminismo no pide ampliar el sistema penal, ni pide desregularlo. Pide que el tribunal, o el escrache, o el comunicado de expulsi&#243;n, dejen de ser la &#250;nica audiencia v&#225;lida para nombrar la violencia. Antipunitivismo es complejizar la pregunta, no vaciarla, no reducirla.</p><p>Y complejizarla implica politizarla. Implica hacernos cargo de una vez que convertir la denuncia en espect&#225;culo medi&#225;tico despolitiza el problema. Cuando el caso Levy se vuelve la historia de un hombre con un ego que lo devor&#243;, un proceso terap&#233;utico, una ca&#237;da en desgracia, dejamos de preguntarnos por qu&#233; una organizaci&#243;n entera, feminista en su discurso fundacional, sostuvo durante veinte a&#241;os a un referente sin que el patr&#243;n se hiciera visible puertas adentro. El relato individual (un villano, un castigo, un cierre) le saca el cuerpo a la pregunta estructural. Y una vez que el villano cae, la sociedad exhala aliviada. Ya est&#225;. Se hizo justicia. Nadie tiene que revisar nada m&#225;s, pero esa es la trampa exacta. Porque el escrache no solo no repara, sino que funciona como coartada colectiva para no preguntarse qu&#233; hizo posible que esto pasara tantas veces, con tantas mujeres, durante tanto tiempo. Es la excusa perfecta para no revisarnos, tambi&#233;n, a nosotrxs mismxs.</p><p>De esto, y otros temas, vamos a hablar el domingo. El 5 de julio hacemos la segunda edici&#243;n de Futuras, el ciclo de pensamiento colectivo que armamos con @Victoria viola , esta vez sobre g&#233;nero, v&#237;nculos y deseo, con @biografiamutante como invitado. No vamos a resolver en dos horas lo que este texto tampoco resuelve. Vamos a hacer algo m&#225;s &#250;til: pensarlo en voz alta, entre varixs, con vino y sin la urgencia del veredicto instant&#225;neo que las redes nos exigen.&nbsp;</p><p></p><p><strong>Si esta pregunta te desvela tanto como a m&#237; (qu&#233; hacemos con la violencia y c&#243;mo construimos una justicia reparatoria realmente), te espero en Humboldt 1784.&nbsp;</strong></p><p><strong>Las entradas ac&#225; <a href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fwww.passline.com%2Feventos%2Ffuturas">https://www.passline.com/eventos/futuras</a></strong></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Futuras]]></title><description><![CDATA[Activar de forma colectiva]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/futuras</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/futuras</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Tue, 30 Jun 2026 12:42:21 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21elfg%21%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p></p><p><strong>&#191;A qui&#233;n le sirve que vivamos en un loop interminable de apocalipsis inminente?</strong></p><p></p><p>Te despert&#225;s, agarr&#225;s el tel&#233;fono antes que el mate, y ah&#237; est&#225; el mundo y&#233;ndose a la mierda otra vez. Crisis, guerras, y tecnolog&#237;a con m&#225;s autonom&#237;a que tu ex.</p><p></p><p>Que nos quieren solos, tristes y atomizados no es noticia. Una poblaci&#243;n deprimida no se organiza. La desesperanza es un negocio, los algoritmos aprendieron que la angustia retiene m&#225;s que la alegr&#237;a. <strong>Pero imaginar otra cosa no es ingenuidad. Es rebeld&#237;a, y es lo que nos propusimos con FUTURAS.</strong></p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21elfg%21%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 1456w" sizes="100vw"><img src="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21elfg%21%2Cw_1456%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png" width="1080" height="1350" data-attrs="{&quot;src&quot;:&quot;https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/ab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:&quot;normal&quot;,&quot;height&quot;:1350,&quot;width&quot;:1080,&quot;resizeWidth&quot;:null,&quot;bytes&quot;:0,&quot;alt&quot;:null,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:&quot;&quot;,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;topImage&quot;:true,&quot;internalRedirect&quot;:null,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}" class="sizing-normal" alt="" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_424,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_848,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_1272,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!elfg!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Fab99dcae-4d3b-4cd2-9a4f-64c2194fd28c_1080x1350.png 1456w" sizes="100vw" fetchpriority="high"></picture><div class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image buttonBase-GK1x3M"><svg aria-hidden="true" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" class="icon-noB79L"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image buttonBase-GK1x3M"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2 icon-noB79L"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><h2>FUTURAS ES UN CONTRADISPOSITIVO</h2><p></p><p>Un dispositivo es una maquinaria montada para producir un sujeto particular. La pantalla es un dispositivo que produce par&#225;lisis. <strong>Futuras produce lo que el algoritmo nos saca: la capacidad de imaginar el futuro.</strong></p><p></p><p>No es charla, <strong>una charla informa, un dispositivo o contra-dispositivo produce. </strong>Ac&#225; nada es decorado, el cara a cara, la mesa redonda, el vino que afloja, los desconocidos que se encuentran, el salto al 2036. Cada pieza est&#225; puesta para entrenar el musculo atrofiado de la imaginaci&#243;n, de la potencia de &#8220;lo colectivo&#8221;.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21F1V0%21%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F2f89218d-2151-464f-a330-33b086b47154_2624x3936.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!F1V0!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2f89218d-2151-464f-a330-33b086b47154_2624x3936.jpeg 424w, 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class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image buttonBase-GK1x3M"><svg aria-hidden="true" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" class="icon-noB79L"><g><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image buttonBase-GK1x3M"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2 icon-noB79L"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><h2>partimos de un emergente cultural</h2><p></p><p>El emergente de este primer encuentro fue sobre la noci&#243;n de familia, los nuevos parentescos y el futuro de los v&#237;nculos</p><p></p><p>Ning&#250;n cachorro tarda tanto en valerse por s&#237; mismo como el humano, por eso criar fue siempre un asunto colectivo: abuelos, t&#237;os, vecinos, toda una tribu sosteniendo. La familia hegem&#243;nica &#8212;pap&#225;, mam&#225; y ni&#241;os solos en una casa&#8212; es un invento moderno, apenas un parpadeo en los 300.000 a&#241;os de historia de la humanidad. En este encuentro, desarmamos esa noci&#243;n de familia hegem&#243;nica en tres dimensiones.</p><p></p><ol><li><p><strong>El deseo se resignifica:</strong> en algunos lugares baja el deseo de criar; en otros sigue intacto pero no encuentra las posibilidades reales. Lo simb&#243;lico y lo material tironeando, y tener un hijo volvi&#233;ndose un lujo.</p></li></ol><p></p><ol><li><p><strong>La pareja hetero ya no es el centro de la vida:</strong> esa pareja monog&#225;mica y para siempre est&#225; en disputa, y las mujeres son las primeras en correrse cuando la cuenta no les cierra.</p></li></ol><p></p><ol><li><p><strong>La familia se vuelve elegida y multiespecie:</strong> amigas que son hermanas, un perrijo que es familia y no mascota. Hacemos familia con quien nos cuida.</p></li></ol><p></p><h2>QU&#201; IMAGINAMOS PARA EL 2036</h2><p></p><p>Para esto usamos una metodolog&#237;a propia que dise&#241;amos nosotras, tomando herramientas de dise&#241;o de futuros de UNESCO y adapt&#225;ndolas a nuestro contexto. No la vas a encontrar en otro lado: naci&#243; para Futuras y vive ac&#225;.</p><p>Funciona as&#237;: viajamos diez a&#241;os adelante y pensamos en tres escalas. El yo es mi vida &#237;ntima, con qui&#233;n vivo y a qui&#233;n cuido. El todos es el barrio, los vecinos, la gente con la que me cruzo. El sistema es lo estructural: las leyes, el Estado, el trabajo. </p><p><strong>De esto no surge una utop&#237;a ordenada sino un archipi&#233;lago de deseos.</strong></p><ul><li><p>En el<strong> yo</strong>, la gente se imagin&#243; descansando sin culpa, aburri&#233;ndose sin sentir que pierde el tiempo; rodeada de v&#237;nculos que eligi&#243; y no que hered&#243;; envejeciendo entre amigxs, en casas compartidas.</p></li></ul><p></p><ul><li><p>En el <strong>todos</strong>, el objetivo mayoritario fue recuperar la aldea: volver a la plaza, al patio central y compartido de las casas viejas; criar en tribu en vez de solxs, y dejar medirnos en base a lo que tenemos en lugar de lo que somos.</p></li></ul><p></p><ul><li><p>En el <strong>sistema</strong>, imaginaron que la ley reconoce a todas las familias&#8212;licencia para cuidar al perrijo, o al amigx que vive con nosotrxs, duelo cuando se muere, etc&#8212;, un sistema de cuidados para una poblaci&#243;n que envejece y quiere hacerlo de manera feliz, derechos para los monotributistas que trabajan sin red.</p></li></ul><p></p><p>Y, al fondo, la pregunta m&#225;s audaz de la noche: <strong>&#191;y si el mundo no se organizara para producir ganancia sino bienestar?</strong></p><p></p><h2>lo que el mapa nos dice</h2><p>C<strong>uando se la deja imaginar, la gente no pide m&#225;s tecnolog&#237;a ni m&#225;s consumo. Pide tiempo, cuerpo, plaza, amigxs, aldea. El futuro deseable es de poca pantalla y mucho v&#237;nculo, justo lo contrario de lo que nos venden.</strong></p><p></p><p>La preocupaci&#243;n de fondo no es la natalidad, es c&#243;mo vamos a envejecer. El debate p&#250;blico se desespera por los chicos que no nacen, pero en las mesas lo urgente fue otra cosa: vivimos m&#225;s, gestamos m&#225;s tarde, los hijos dependen hasta los treinta. Nadie se pregunt&#243; c&#243;mo hacer que nazcan m&#225;s. Imaginaron c&#243;mo hacer una ciudad habitable para quien envejece.</p><p></p><p><strong>Y pas&#243; algo que nadie convoc&#243;: hablando de con qui&#233;n quer&#237;an vivir, terminaron tocando la econom&#237;a y el poder.</strong> <strong>Pensar los v&#237;nculos &#237;ntimos nos llev&#243;, sin escalas, a pensar el sistema entero. Eso se enciende cuando una sala se pone a imaginar en serio.</strong></p><p></p><h1>Esto recien empieza</h1><p></p><p>Si queres sumarte a Futuras, la  pr&#243;xima edici&#243;n tiene un invitado especial Juan Manuel L&#243;pez Manfre (mejor conocido como <span class="mention-wrap" data-attrs="{&quot;name&quot;:&quot;Juan Manuel L&#243;pez Manfr&#233;&quot;,&quot;id&quot;:10815303,&quot;type&quot;:&quot;user&quot;,&quot;url&quot;:null,&quot;photo_url&quot;:null,&quot;uuid&quot;:&quot;17624a87-256a-42a7-ba55-cab27af58c3f&quot;}" data-component-name="MentionToDOM"></span> )</p><p></p><p>Te esperamos con <a href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstack.com%2F%40vdeviola%3Fr%3D2m764f%26amp%3Butm_medium%3Dios%26amp%3Butm_source%3Dstories%26amp%3BshareImageVariant%3Dlight%26amp%3Butm_id%3D97760_v0_s00_e0_tv3%26amp%3Bfbclid%3DPARlRTSASwmJNleHRuA2FlbQIxMABzcnRjBmFwcF9pZA8xMjQwMjQ1NzQyODc0MTQAAaeVj0ImwXuQ40h3nx1IYLBVBx4m9RW34XO_OCqXNjBhB17VHsKHtiTXDf-3Rw_aem_hmIU__GTHyxGEF-wjZ4TcA">Vicky Viola </a> el domingo 5/7 a las 19h en La casa de Lolita. </p><h2>&#128073;&#127995;<a href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fwww.passline.com%2Feventos%2Ffuturas">Entradas ac&#225; </a>&#128072;&#127995;</h2><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[De tótem a cadáver político ]]></title><description><![CDATA[Y c&#243;mo la derecha siempre encuentra excusas para acusar a las mujeres]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/de-totem-a-cadaver-politico</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/de-totem-a-cadaver-politico</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Thu, 25 Jun 2026 14:01:20 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Se descubre que un hombre era violento y, en cuesti&#243;n de horas, las acusadas son las minas. Las compa&#241;eras, las que sab&#237;an, las que callaron, las que, seg&#250;n el veredicto expr&#233;s que se arma en las redes, son c&#243;mplices por no haber hablado antes.</p><p></p><p>Nacho Levy, referente de La Garganta Poderosa, es hoy el totem que acaba de caer, y con &#233;l, nos quieren tirar a todas.&nbsp;</p><p>El totemismo es el proceso por el cual una comunidad elige un cuerpo/objeto y deposita en &#233;l lo sagrado de todo el grupo. El t&#243;tem no vale por lo que es sino por lo que carga. En &#233;l se concentra la identidad del clan, su pureza, su relato sobre s&#237; mismo, y eso lo hace intocable.&nbsp;</p><p>Por eso el problema es el totemismo. El creer que si el objeto/ sujeto falla, se cae con &#233;l la causa entera, y la causa no se cae, porque el violento no es la causa. La lucha de la villa, de los pibes, la denuncia contra la Prefectura, nada de eso se mancha porque un referente sea un violento.&nbsp;</p><p>Lo que creo que de una buena vez tenemos que entender es que con Levy no cae la causa, debe caer la ilusi&#243;n de que militar algo te convierte automaticamente en lo contrario. La fantas&#237;a de que la conciencia pol&#237;tica funciona como una vacuna. De que el tipo que llora en Plaza de Mayo y habla de privilegios no pod&#237;a, al mismo tiempo, no dejar dormir a la mujer con la que viv&#237;a.</p><p>El patriarcado no se vota, no se afilia, no se desactiva con militar una causa, por m&#225;s justa que sea. Est&#225; antes y est&#225; abajo de todo eso. Est&#225; en la cultura que nos cri&#243; a todes, en los gestos que aprendimos antes de tener una ideolog&#237;a. Atraviesa por igual al referente de izquierda y al de derecha, a la asamblea y al directorio, a la marcha y a la sobremesa familiar. No entiende de banderas, todes somos parte del problema, y esa incomodidad es el principio de cualquier honestidad sobre el tema.&nbsp;</p><p>Pero lo que vino despu&#233;s fue puro oportunismo. La derecha agarr&#243; el caso para salir a exhibir que el violento es de izquierda, y de ah&#237;, sin escalas, el dedo volvi&#243; al lugar de siempre: las minas. &#8220;Ustedes las feministas lo sab&#237;an y lo taparon&#8221;.&nbsp;</p><p>A la derecha le importan nada, cero las v&#237;ctimas, son los que se r&#237;en del Ni Una Menos, los que cuestionan la figura del femicidio, los que desfinanciaron la L&#237;nea 144 hasta dejarla sin personal. Los que ahora festejan que bajaron los femicidios cuando lo que baj&#243; fue la posibilidad de denunciar, porque vaciaron los mecanismos para hacerlo. Los mismos que preparan una ley para penalizar a las mujeres que denuncian.&nbsp;</p><p>Esa gente que hace de todo para agravar la violencia que vivimos las mujeres, descubri&#243; de un d&#237;a para el otro una sensibilidad feroz por las mujeres del entorno de Nacho Levy. Su indignaci&#243;n no busca proteger a nadie, busca un cad&#225;ver pol&#237;tico para exhibir.&nbsp;</p><p>Un var&#243;n de izquierda ejerce violencia, un gobierno de derecha la usa para disciplinarnos, porque antes que la izquierda y la derecha, est&#225; el pacto. El acuerdo viejo como la cultura de que la que da explicaciones, siempre, seamos nosotras.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La grieta es afectiva ]]></title><description><![CDATA[Por qu&#233; minas y chabones piensan cada vez m&#225;s diferente]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/la-grieta-es-afectiva</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/la-grieta-es-afectiva</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Mon, 22 Jun 2026 14:56:32 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>En 2024 John Burn-Murdoch public&#243; en el Financial Times un gr&#225;fico que mostraba c&#243;mo en los pa&#237;ses m&#225;s ricos del mundo, las mujeres j&#243;venes se volcaban hacia la izquierda y los varones j&#243;venes hacia la derecha. Lo que el gr&#225;fico volv&#237;a visible era una generaci&#243;n partida en dos, gente que comparte aula, trabajo, ciudad y hasta la cama, pero que dej&#243; de ver el mundo de manera similar, al punto en que parece que hablan diferentes idiomas.</p><p></p><p>La explicaci&#243;n que m&#225;s circul&#243; en ese momento, en parte porque es la m&#225;s c&#243;moda, es la econ&#243;mica: los pibes est&#225;n enojados porque no llegan a fin de mes, porque la casa propia es un chiste y porque el futuro que les vendieron nunca apareci&#243;. Y algo de eso hay, claro, pero lo material no alcanza para explicar por qu&#233; dentro de un mismo monoambiente alquilado, con el mismo sueldo y la misma precariedad, el var&#243;n y la mujer terminan parados en veredas opuestas. Si todo se redujera al bolsillo, votar&#237;an parecido, pero est&#225;n en las ant&#237;podas. &#191;Y entonces?</p><p></p><p>Elizabeth Duval, una fil&#243;sofa espa&#241;ola que si no leiste deber&#237;as buscar, escribi&#243; un ensayo llamado &#8220;Melancol&#237;a&#8221; en donde expone por qu&#233; la izquierda viene perdiendo la batalla de los afectos. Su punto, que no es original, es que la pol&#237;tica se juega en el terreno de las emociones antes que en el de la raz&#243;n y que mientras el progresismo se dedic&#243; a tener argumentos racionales, a explicar con datos y a corregir, la derecha se qued&#243; con algo mucho m&#225;s dif&#237;cil de discutir: las pasiones, la nostalgia, el relato. A los pibes que sienten que perdieron un lugar en el mundo, la ultraderecha les ofrece una historia donde ese lugar todav&#237;a existe y donde alguien tiene la culpa de hab&#233;rselos sacado. Lo original del planteo de Duval aparece despu&#233;s, en la salida que propone: dejar de regodearse en el diagn&#243;stico de la cat&#225;strofe y disputarle a la derecha las palabras c&#225;lidas que desde el progresismo les cedimos sin advertirlo. La pertenencia, la patria, la familia, el hogar. La idea misma de que un futuro compartido puede dar alegr&#237;a y no solamente miedo. Contra la melancol&#237;a, una pol&#237;tica de los afectos y del deseo, una felicidad que se construye en lugar de una tristeza en la que refugiarse ante la p&#233;rdida.</p><p></p><p>P&#233;rdida. Con esa palabra se entiende por qu&#233; los varones votan incluso contra su propio bolsillo cuando defienden a la derecha. Lo que se rompi&#243; no es la desigualdad, que sigue tan firme y dura como siempre, sino el permiso para nombrarla como natural, como un destino inalienable. Durante siglos en el mundo occidental los mandatos de g&#233;nero repart&#237;an los lugares y dec&#237;an qui&#233;n deseaba a qui&#233;n, qui&#233;n cuidaba, qui&#233;n prove&#237;a, qui&#233;n mandaba, y lo enunciaba con la seguridad de lo que parece obvio. Era injusto, pero estaba legitimado, y esa legitimidad funcionaba como un mapa: aunque fuera malo, al menos te dec&#237;a d&#243;nde estabas parado. Lo que se quem&#243; hoy es ese mapa, el del relato que volv&#237;a aceptable el reparto, porque el reparto sigue ah&#237;, las mujeres todav&#237;a cuidan m&#225;s, cobran menos, vuelven con miedo de noche. La diferencia es que ahora pueden decir en voz alta que eso es una estafa, y esa sola posibilidad, la de nombrarlo, ya corre todo de lugar. Las pibas celebran que el mandato se cuestione. Los pibes extra&#241;an el tiempo en que ese mandato los coronaba sin que nadie lo discutiera. La misma grieta abre alivio de un lado y orfandad del otro.</p><p></p><p>En la mayor&#237;a de las culturas tradicionales hab&#237;a ritos para fabricar varones porque en el var&#243;n la pubertad no llega con una marca biol&#243;gica clara, a diferencia de la primera menstruaci&#243;n, entonces hab&#237;a que producir esa hombr&#237;a a la fuerza, con ceremonia, simb&#243;licamente. Casas de hombres donde los pibes pasaban temporadas lejos de las madres, pruebas de pasaje, reclusiones vigiladas por los varones mayores. Al chico se lo separaba, muchas veces literalmente, del mundo de las mujeres y los ni&#241;os, y volv&#237;a de esa reclusi&#243;n convertido en hombre entre hombres. Lo que cambi&#243; hoy es qui&#233;n dirige la ceremonia, y d&#243;nde. Antes te hac&#237;an hombre los viejos de la tribu, a la vista de todos, con un despu&#233;s garantizado: terminado el rito, la comunidad te recib&#237;a adentro. Hoy te hace hombre un pelado musculoso con un poco de storytelling en instagram o tiktok.&nbsp;</p><p></p><p>El rito se mud&#243; al tel&#233;fono, a plataformas que aprendieron a darle a cada uno lo que lo retiene, y lo que retiene no es la paz mundial, es la indignaci&#243;n. A los pibes el algoritmo les sirve chabones que &#8220;tiran factos&#8221; sobre c&#243;mo el feminismo los arruin&#243;, que arman manuales de cinco pasos para volver a ser alfas, que hasta se animan a decir que las mujeres no deber&#237;an votar. A las pibas les muestra el reverso, el cat&#225;logo infinito de por qu&#233; los chabones decepcionan, fallan, no alcanzan. La pantalla es la nueva casa de hombres, solo que sin comunidad que te espere del otro lado, y sin salida. Un rito de iniciaci&#243;n que no inicia en ninguna parte, que te deja pedaleando en el aire, esperando una hombr&#237;a que nunca termina de llegar.</p><p>.</p><p>Y ese quedar pedaleando solo, es lo novedoso, porque la identidad no se construye en soledad. Uno se vuelve alguien en el roce, en lo que la mirada del otro te devuelve, en la fricci&#243;n con los que no son como vos. Lo que la &#233;poca nos vende es la fantas&#237;a contraria, que ser var&#243;n o ser mujer es un proyecto personal, algo que cada uno investiga, dise&#241;a y cultiva por su cuenta, como quien arma una marca. Nunca tuvimos tanta libertad declarada para construir qui&#233;nes somos, y nunca estuvimos tan solos haci&#233;ndolo. El pibe se fabrica su masculinidad de un lado, la piba su feminidad del otro, cada uno con su algoritmo, su comunidad de pertenencia, sus profetas de cabecera. Y despu&#233;s se sientan a la misma mesa y se sorprenden de no encajar. El g&#233;nero se volvi&#243; un emprendimiento individual y como todo emprendimiento individual de esta &#233;poca, rinde en seguidores y fracasa en lo &#250;nico que de verdad importaba: encontrarse con el otro, encontrarse en el otro.</p><p></p><p>Esa soledad es el combustible de la grieta, y si la grieta se alimenta de relatos enfrentados, de nostalgias y de profetas que prometen un pasado que no vuelve, la &#250;nica salida no es ganar la discusi&#243;n sobre qui&#233;n tiene raz&#243;n, es animarse a imaginar, en voz alta y con otros, un futuro que valga la pena habitar. Eso es para mi lo m&#225;s lindo que tiene Melancol&#237;a de Elizabeth Duval. En su ensayo encontramos la propuesta para un futuro que se construye en el roce, en la mesa compartida, en la incomodidad hermosa de pensar con alguien que no piensa como vos.</p><p></p><p>Por eso hace falta volver a juntarse sin pantallas, a discutir mir&#225;ndose a la cara, a imaginar juntos c&#243;mo queremos que sean los v&#237;nculos dentro de diez a&#241;os, entendiendo que no vamos a ponernos de acuerdo en todo, &#161;y esa es la gracia!, si no para recordar que el futuro todav&#237;a es algo que se decide entre varios, y no una sentencia que nos llega ya escrita desde una pantalla que nos quiere separados. Imaginar un futuro feliz es, hoy, el gesto m&#225;s pol&#237;tico que nos queda, y se hace de a muchos, o no se hace.</p><p></p><p>Y de eso se trata FUTURAS: de volver a juntarnos a pensar en voz alta, sin pantallas de por medio, c&#243;mo queremos que sea lo que viene. El pr&#243;ximo encuentro es el domingo 5 de julio a las 19h en La Casa de Lolita, Humboldt 1784, CABA. Vamos a hablar justamente de esto, del futuro de los g&#233;neros, de los v&#237;nculos, del deseo, pero no para confirmar que todo est&#225; mal, sino para imaginar juntos un futuro que valga la pena. Las <a href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fwww.passline.com%2Feventos%2Ffuturas">entradas se consiguen ac&#225; </a></p><p></p><p>Te espero!</p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Nos matan y el Estado mira desde la vereda]]></title><description><![CDATA[Esta &#250;ltima semana los medios se llenaron de reflexiones sobre la figura del femicidio.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/nos-matan-y-el-estado-mira-desde</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/nos-matan-y-el-estado-mira-desde</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Wed, 03 Jun 2026 15:46:53 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Esta &#250;ltima semana los medios se llenaron de reflexiones sobre la figura del femicidio. Algunos justamente preparados y argumentados, otros desde una peligrosa y animosa ignorancia. Pero lo que no deja de sorprenderme es la escasa responsabilidad que se le concede al Estado en esto. Noelia Carolina Romero, una chica de 30 a&#241;os llam&#243; al 911 y pidi&#243; ayuda porque su novio la ten&#237;a secuestrada y ten&#237;a miedo. Fue el s&#225;bado 31 de mayo, en una casa de Temperley. Cuando llegaron los efectivos, el hombre abri&#243; apenas la puerta, dijo que estaba todo bien y volvi&#243; a cerrarla. Adentro se escuchaba a Noelia. Los polic&#237;as se quedaron en la vereda esperando una orden judicial que no necesitaban &#8212;un delito en curso no la requiere, se denomina delito en flagrancia&#8212; y cuando finalmente entraron, ella ya habia sido asesinada por Tom&#225;s Adri&#225;n N&#250;&#241;ez, su pareja.&nbsp;</p><p></p><p>Este caso no podr&#237;a ser m&#225;s gr&#225;fico de c&#243;mo se estructura la violencia sobre las mujeres en nuestro pa&#237;s: No es que el Estado lleg&#243; tarde, el Estado estuvo en la puerta y eligi&#243; no cruzarla. Y si a eso le sumamos la dimensi&#243;n de clase, el problema se profundiza. No porque la clase defina a qui&#233;n protege y a qui&#233;n abandona &#8212;est&#225; claro que todo el aparato estatal est&#225; muy lejos de entender el problema siquiera para abordarlo&#8212;, sino porque define cu&#225;n visible se vuelve ese abandono.</p><p></p><p>Agostina Vega ten&#237;a 14 a&#241;os y viv&#237;a en General Mosconi, un barrio obrero de la ciudad de C&#243;rdoba. Sali&#243; de su casa el s&#225;bado 23 de mayo hacia alguien conocido: Claudio Barrelier, ex pareja de su madre, principal sospechoso, un hombre con antecedentes graves por violencia de g&#233;nero al que hab&#237;an dejado libre. La Alerta Sof&#237;a se activ&#243; cuatro d&#237;as despu&#233;s. La familia llevaba una semana pidiendo que la buscaran cuando aparecieron los 250 efectivos, los perros, los drones, las 240 hect&#225;reas rastrilladas. Para entonces ya no buscaban a Agostina. Buscaban lo que quedaba de ella. Cuatro d&#237;as es lo que tarda la respuesta cuando la chica es de un barrio obrero.&nbsp;</p><p>Pero todav&#237;a se puede bajar un escal&#243;n m&#225;s. Mientras el pa&#237;s miraba C&#243;rdoba, en Eldorado, Misiones, Dulce Mar&#237;a Beatriz Candia llevaba m&#225;s de diez d&#237;as desaparecida y casi nadie se hab&#237;a enterado. Ten&#237;a 17 a&#241;os. La encontraron asesinada en una obra abandonada. No hay detenidos, no hubo operativo masivo, no hubo cobertura sostenida. Si en un barrio popular de C&#243;rdoba se demoran unos d&#237;as, en el interior profundo de nuestro pa&#237;s las b&#250;squedas se hacen en silencio y los hallazgos llegan por casualidad.</p><p>Y en el fondo, del fondo, est&#225; Delicia Mamani Mamani. Estudiante de magisterio que con 25 a&#241;os sigue desaparecida desde noviembre de 2025. Su familia es migrante boliviana y vive en un cortadero de ladrillos. Cuando su madre, que habla quechua y no domina el espa&#241;ol escrito, fue a denunciar que su hija no aparec&#237;a, no le tomaron la denuncia. Seis meses despu&#233;s, el caso sigue sin resoluci&#243;n y se sostiene &#250;nicamente porque la comunidad educativa de Delicia se niega a dejarlo morir. Si dependiera del Estado, Delicia ya no existir&#237;a en ning&#250;n registro. Mujer, pobre, migrante, con discapacidad: acumul&#243; todas las marcas que el sistema lee como permiso para no buscar.</p><p>&#8203;&#8203;La pobreza, el interior, el origen y la lengua no cambian lo que el Estado hace &#8212;abandonar&#8212;, cambian si ese abandono llega a verse alguna vez. Y se vuelve invisible porque a esos cuerpos ya se los trataba como prescindibles mucho antes de que aparecieran muertos. Nenas como cuerpos, el cuerpo como una cosa: algo que reci&#233;n entra en el registro del Estado cuando se vuelve prueba, cuando hay que rastrillarlo en un descampado o anotarlo en una causa. Mientras respira, mientras pide ayuda, no cuenta como una vida que valga la pena mirar.</p><p>La fil&#243;sofa italiana Adriana Cavarero llama horrorismo a la violencia que no se conforma con matar, sino que deshace la forma humana del cuerpo hasta convertir a la persona en cosa. Lo que esa violencia produce no se agota en quien muere: les habla a todas las que siguen vivas. Les ense&#241;a d&#243;nde est&#225;n paradas. Y el Estado, cuando se queda en la vereda, cuando demora la alerta, cuando no le toma la denuncia a una madre que habla quechua, no contradice ese mensaje. Lo confirma.</p><p>Por eso resulta tan obsceno que, en simult&#225;neo, la senadora Carolina Losada impulse un proyecto que propone hasta seis a&#241;os de prisi&#243;n para quienes denuncien &#8220;falsamente&#8221; violencia de g&#233;nero. Sobre m&#225;s de ocho millones de causas penales analizadas en 17 provincias, apenas el 0,09% correspondi&#243; a investigaciones por supuestas falsas denuncias, y ese porcentaje &#237;nfimo refiere en su mayor&#237;a a conflictos patrimoniales, no a violencia de g&#233;nero. El dato desarma la premisa entera. Lo que el proyecto hace, con precisi&#243;n quir&#250;rgica, es convertir la denuncia en riesgo. A las mujeres que ya dudan si pedir ayuda &#8212;porque saben que del otro lado puede no haber nadie&#8212; se les agrega ahora la amenaza de terminar presas por haberlo intentado.</p><p></p><p>El 3 de junio se cumplen once a&#241;os del primer Ni Una Menos. En 2015 algo cambi&#243;: el femicidio dej&#243; de ser una rareza para volverse una categor&#237;a legal, pol&#237;tica, cotidiana. Lo nombramos, lo discutimos, lo contamos. Y sin embargo a Noelia, a Agostina, a Dulce y a Delicia las abandonaron igual. Ese &#8220;igual&#8221; es lo que hay que mirar de frente: nombrar la violencia no alcanza si el Estado que deber&#237;a intervenir se queda mirando desde la vereda. Por eso volvemos a marchar, como cada a&#241;o, para exigirle a ese Estado que escucha del otro lado de la puerta que de una vez buena vez, la cruce.</p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Un cuerpo como una cosa]]></title><description><![CDATA[Agostina Vega ten&#237;a 14 a&#241;os cuando sali&#243; de su casa a las 22.30 del s&#225;bado 23 de mayo.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/un-cuerpo-como-una-cosa</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/un-cuerpo-como-una-cosa</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Mon, 01 Jun 2026 13:07:34 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Agostina Vega ten&#237;a 14 a&#241;os cuando sali&#243; de su casa a las 22.30 del s&#225;bado 23 de mayo. Dijo que iba a la rotiser&#237;a del abuelo a unos metros, pero tom&#243; un rem&#237;s que alguien ya hab&#237;a pagado. Esa misma noche la mataron. Todo lo que vino despu&#233;s &#8212;los rastrillajes, los 250 efectivos, los perros, los drones, las 240 hect&#225;reas peinadas en el barrio Ampliaci&#243;n Ferreyra&#8212; fue la b&#250;squeda, tard&#237;a, de lo que quedaba.&nbsp;</p><p>Los nombres, las historias y las geograf&#237;as cambian, pero el gui&#243;n lo sabemos de memoria. Una mujer, grande o ni&#241;a &#8220;desaparece&#8221;. Encuentran el cuerpo, entero, o por partes. Policia, perros, ambulancias. Padres en un auto camino a la morgue a confirmar si es su hija lo que viaja en esa bolsa. C&#225;maras apostadas afuera esperando captar el dolor m&#225;s profundo, la frase m&#225;s temida. Lo repetimos con cada Agostina, como un rito que no interrumpimos nunca, y cada vez que lo repetimos estamos diciendo, sin decirlo, que esto es inevitable, que no hay soluci&#243;n. Que a las chicas nos las matan as&#237; y el mundo sigue porque no podemos hacer nada. Que el dolor inconmensurable de una familia es un hecho aislado que sirve de materia prima para el noticiero de las once y despu&#233;s se archiva.</p><p>Hay una palabra para este tipo de rito y no es tragedia, sino pedagog&#237;a. Cada femicidio ense&#241;a que hay cuerpos que pueden ser tomados, usados, descartados; y que hay vidas cuya desaparici&#243;n activa protocolos tard&#237;os, alertas que demoran cuatro d&#237;as, b&#250;squedas que empiezan cuando ya no hay nada que salvar. La fil&#243;sofa italiana Adriana Cavarero llama horrorismo a la violencia que deshace la forma humana del cuerpo, que convierte a una persona en cosa. Una violencia que no se agota en quien muere sino que produce un efecto sobre todas las que siguen vivas, y ese efecto es el miedo como regulaci&#243;n. No el miedo al extra&#241;o en la oscuridad, sino algo m&#225;s fino y permanente, la conciencia de que el propio cuerpo, nuestro cuerpo de mujeres, es un territorio sobre el que otros pueden ejercer poder. Que movernos, salir, confiar, tiene un precio que puede cobrarse en cualquier momento. Agostina sali&#243; de noche, tom&#243; un rem&#237;s, fue hacia alguien conocido. Hizo exactamente lo que hacemos todas cuando confiamos, y esa confianza fue la trampa.</p><p>Claudio Barrelier, el principal sospechoso, era ex pareja de la madre de Agostina y ten&#237;a antecedentes graves por violencia de g&#233;nero, pero igual lo dejaron libre. En el 84% de los femicidios registrados en Argentina entre enero y abril de 2026, la v&#237;ctima conoc&#237;a a su agresor. Esta cercan&#237;a entre v&#237;ctima y victimario se complejiza en los barrios populares, porque las redes de contenci&#243;n y las redes de violencia se superponen. Irse tiene un costo material que no todas pueden pagar, y la violencia machista opera tambi&#233;n como un r&#233;gimen econ&#243;mico que regula qui&#233;n puede moverse y qui&#233;n no.&nbsp;</p><p>El umbral de lo que cuenta como peligro real se corre seg&#250;n el barrio, la clase y la geograf&#237;a. Agostina viv&#237;a en General Mosconi, un barrio obrero de la ciudad de C&#243;rdoba, y la respuesta institucional tard&#243; m&#225;s de cuatro d&#237;as en llegar. Pero una adolescente de Recoleta que desaparece activa otros protocolos, genera otras urgencias. Y sin embargo, mientras en Argentina se segu&#237;a el caso de Agostina, en Eldorado, Misiones, Dulce Mar&#237;a Beatriz Candia de 17 a&#241;os, llevaba m&#225;s de diez d&#237;as desaparecida sin que casi nadie lo supiera. La encontraron asesinada en una obra abandonada, sin detenidos. La clase determina qui&#233;n recibe protecci&#243;n, qui&#233;n genera urgencia institucional, qui&#233;n ocupa la tapa de los diarios. Para las pobres, las respuestas llegan m&#225;s tarde. Para las pobres de la periferia del pa&#237;s, a veces ni llegan.</p><p>De las ochenta mujeres asesinadas entre enero y abril de este a&#241;o, quince hab&#237;an hecho denuncias previas, algunas incluso ten&#237;an medidas cautelares vigentes. Y mientras tanto, en el Congreso, la senadora Carolina Losada avanzaba con un proyecto que propone penas de hasta seis a&#241;os de prisi&#243;n para quienes denuncien &#8220;falsamente&#8221; violencia de g&#233;nero. Un proyecto construido sobre una premisa que los datos desmienten: sobre m&#225;s de ocho millones de causas penales analizadas en 17 provincias, apenas el 0,09% correspondi&#243; a investigaciones por supuestas falsas denuncias, y ese porcentaje &#237;nfimo refiere en su mayor&#237;a a conflictos patrimoniales y laborales, no a violencia de g&#233;nero. Lo que el proyecto de Losada hace, con toda precisi&#243;n, es convertir la denuncia en riesgo, que quien ya tiene miedo tenga una raz&#243;n m&#225;s para callarse.</p><p>Por eso es tan importante seguir defendiendo la Educaci&#243;n Sexual Integral. Porque va mucho m&#225;s all&#225; de hablar de sexo, permite poner en el centro el consentimiento como concepto pedag&#243;gico, da un lenguaje para pensar el deseo propio en relaci&#243;n con la voluntad del otro, y construye en las escuelas un espacio donde los v&#237;nculos se examinan, se cuestionan y se nombran. Ense&#241;a que el cuerpo ajeno no es un territorio disponible, y que la masculinidad no se construye naturalmente sobre la dominaci&#243;n. Que hay formas de relacionarse que hacen da&#241;o y que ese da&#241;o tiene costos. Cuando se ataca la ESI, se ataca exactamente eso: la posibilidad de que un var&#243;n llegue a adulto habiendo incorporado que el otro cuerpo tiene l&#237;mites que no le corresponde cruzar. Se deja a las pr&#243;ximas generaciones sin las herramientas conceptuales para construir relaciones donde la violencia no sea una opci&#243;n v&#225;lida, y se lo hace con el argumento del adoctrinamiento, como si ense&#241;ar respeto fuera ideolog&#237;a, la violencia fuera naturaleza, y los delitos contra las mujeres destino.</p><p>El mi&#233;rcoles se cumplen once a&#241;os del primer Ni Una Menos, Agostina ten&#237;a tres a&#241;os en ese entonces. Creci&#243; en un pa&#237;s donde las plazas dijeron basta, donde el lenguaje cambi&#243;, donde el femicidio dej&#243; de ser una palabra rara y se volvi&#243; una categor&#237;a legal, pol&#237;tica y cotidiana. Creci&#243; en ese pa&#237;s pero la mataron igual, lo cual no invalida once a&#241;os de movimiento, pero lo complejiza. Nos obliga a preguntarnos qu&#233; pasa entre la plaza y el d&#237;a siguiente, entre el nombre que le ponemos a la violencia y la arquitectura institucional que la sostiene. El 3 de junio volvemos a salir, no porque tengamos la respuesta, sino porque el silencio es la &#250;nica derrota que no nos podemos permitir.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La IA es el opio de los pueblos ]]></title><description><![CDATA[El Papa, con una enc&#237;clica de 110 p&#225;ginas, hizo m&#225;s por la democracia que cualquier Estado]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/la-ia-es-el-opio-de-los-pueblos</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/la-ia-es-el-opio-de-los-pueblos</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Thu, 28 May 2026 00:55:10 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Que vivimos en la era de las paradojas a pocos puede sorprender. Parece que desde la Pandemia para ac&#225;, quedamos atrapados en un loop eterno de contradicciones que deber&#237;an excluirse y, sin embargo, son verdad al mismo tiempo, sin resolverse. Una de esas paradojas es el hecho de que el documento m&#225;s l&#250;cido sobre inteligencia artificial de este momento lo haya escrito la Iglesia Cat&#243;lica. Lo cual, claro, nos muestra cu&#225;n mal est&#225;n el resto de las instituciones.</p><p></p><p>Magnifica Humanitas se public&#243; esta semana. Es la primera enc&#237;clica en la historia de la Iglesia dedicada enteramente a la inteligencia artificial. Ciento diez p&#225;ginas donde Le&#243;n XIV intenta leer la revoluci&#243;n tecnol&#243;gica con las herramientas de la doctrina social cat&#243;lica, afirmando cosas como que la tecnolog&#237;a &#8220;toma el rostro de quien la concibe, la financia, la regula y la utiliza.&#8221; En el documento se expone c&#243;mo los principales motores del desarrollo tecnol&#243;gico ya no son los Estados, sino actores privados transnacionales con recursos que superan los de muchos gobiernos. La paradoja est&#225; en que no fue una red de activistas, o una ONG de DDHH, quien est&#225; denunciando los peligros de lo que puede atentar contra la vida democr&#225;tica en los pr&#243;ximos a&#241;os es el mism&#237;simo Papa.</p><p></p><p>La misma instituci&#243;n que pas&#243; siglos decidiendo qui&#233;n ten&#237;a alma y qui&#233;n era salvaje, qui&#233;n merec&#237;a ser colonizado y qui&#233;n era civilizado, es la que hoy sale a defender &#8220;lo humano&#8221; de los algoritmos. Que el nuevo papa lo haga desde la doctrina social no me lleva a fingir demencia sobre todo lo cuestionable de esa instituci&#243;n. La Iglesia puede hacer ese diagn&#243;stico porque lleva dos mil a&#241;os en el negocio de clasificar humanidad, sabe exactamente de qu&#233; habla.</p><p></p><p>Ahora bien, volvamos a lo que la Magnifica Humanitas denuncia y a su peso pol&#237;tico y antropol&#243;gico. Lo que la enc&#237;clica describe, aunque no lo nombre as&#237;, es una nueva forma de extractivismo: la experiencia de millones de cuerpos convertida en datos, en commodity, en materia prima con la que se construyen los mundos que los algoritmos van a proyectar como &#250;nicos posibles. Esto no es una met&#225;fora, Paola Ricaurte lo llama colonialismo de datos: la misma l&#243;gica de apropiaci&#243;n del colonialismo hist&#243;rico, aplicada ahora a lo que somos cuando estamos en l&#237;nea. Y esos datos los interpreta siempre alguien, desde alg&#250;n lugar, con una sola forma de leer el mundo. La enc&#237;clica lo nombra como &#8220;una uniformidad que aplana las diferencias&#8221;, sistemas entrenados mayoritariamente con datos del Norte global, en ingl&#233;s, desde una cosmovisi&#243;n espec&#237;fica, aplicados despu&#233;s universalmente como si fueran neutros. Una nueva tecnolog&#237;a al servicio del mismo supremacismo hist&#243;rico.</p><p></p><p>Pero &#8220;lo humano&#8221; que la enc&#237;clica defiende no es cualquier humano. Es una figura espec&#237;fica: encarnada, fr&#225;gil, limitada, habitada por Dios. Y ac&#225; hay una iron&#237;a que el documento no puede ver desde adentro: esos mismos atributos &#8212; la fragilidad, el l&#237;mite, el cuerpo &#8212; fueron durante siglos los argumentos con los que se clasific&#243; a ciertos humanos como menos. M&#225;s naturaleza que raz&#243;n, m&#225;s instinto que alma, m&#225;s l&#237;mite que esp&#237;ritu. La jerarqu&#237;a colonial no negaba que los colonizados tuvieran cuerpo. Negaba que ese cuerpo fuera suficiente para acceder a la categor&#237;a plena de lo humano.</p><p></p><p>Y despu&#233;s vino el neoliberalismo y produjo su propia versi&#243;n: el humano como capital humano, individuo responsable de su propio valor en el mercado, medida de s&#237; mismo en t&#233;rminos de rendimiento y productividad. La enc&#237;clica tiene raz&#243;n en criticar esa figura. Pero la alternativa que propone hereda la misma pretensi&#243;n de universalidad: una definici&#243;n particular de lo humano que se presenta como la definici&#243;n, sin preguntarse desde qu&#233; cuerpos, desde qu&#233; territorios, desde qu&#233; historia se construy&#243;.</p><p></p><p>Mientras los Estados miran, los algoritmos matan. La Magn&#237;fica Humanitas dedica un cap&#237;tulo entero a las armas aut&#243;nomas, esos nuevos sistemas capaces de identificar objetivos, tomar decisiones letales y ejecutar ataques sin requerir ning&#250;n tipo de intervenci&#243;n humana. Parece ciencia ficci&#243;n, pero Palantir supera cualquier distop&#237;a orwelliana mientras identifica mil objetivos por hora fusionando datos satelitales y de drones. Sus algoritmos se integran con sistemas israel&#237;es para automatizar decisiones de vida o muerte en Gaza, L&#237;bano, o Ir&#225;n. Mientras, Google elimin&#243; en 2025 el compromiso que sus propios empleados le arrancaron con protestas, el de no desarrollar tecnolog&#237;a para matar. Ning&#250;n parlamento debati&#243; eso, ning&#250;n tratado internacional lo fren&#243;, ning&#250;n Estado lo nombr&#243; como lo que es, pero la Iglesia s&#237;, y eso, que deber&#237;a ser un alivio, es la se&#241;al de alarma m&#225;s grande que tenemos.</p><p></p><p>&#8220;Iglesia y Estado, asunto separado&#8221; gritabamos en las marchas. Otra paradoja. Hoy la Iglesia corre a la democracia por izquierda. La enc&#237;clica pide regulaci&#243;n, pide que los Estados intervengan, que orienten las pol&#237;ticas hacia el bien com&#250;n, que protejan el trabajo digno, que frenen la concentraci&#243;n de poder tecnol&#243;gico. Es lo que deber&#237;an estar tratando en los congresos, en las c&#225;maras del mundo. Pero los mismos Estados que deber&#237;an regular son los que firmaron contratos con Palantir, los que dejaron que Google borrara de un comunicado siete a&#241;os de compromiso &#233;tico, los que miraron al costado mientras los algoritmos toman decisiones que antes tomaban los humanos. La disputa del futuro tecnol&#243;gico se est&#225; cerrando en salas a las que ning&#250;n ciudadano de a pie tiene acceso, y entre actores que no rinden cuentas a ning&#250;n electorado. Que sea un informe del Vaticano el que visibilice lo que los Estados deber&#237;an estar haciendo por su propia cuenta no es un dato menor, es el estado (alarmante) de situaci&#243;n.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Por qué defendemos la universidad pública?]]></title><description><![CDATA[Es dif&#237;cil defender.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/por-que-defendemos-la-universidad</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/por-que-defendemos-la-universidad</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Tue, 12 May 2026 17:13:30 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>Es dif&#237;cil defender. Defender algo que tendr&#237;a que ser obvio. Defender lo que ya existe y que de repente hay que justificar ante quien solo habla el idioma de la rentabilidad. Defender ante la pregunta de cu&#225;nto cuesta, como si ese fuera el &#250;nico n&#250;mero que importa y todo lo dem&#225;s fuera sentimentalismo, cooperativismo, nostalgia mal administrada. Defender lo que te hizo pensar c&#243;mo pens&#225;s, lo que hizo posible que alguien sin apellido conocido ni capital heredado pudiera, igual, producir ideas con peso, con argumento, con la posibilidad real de interpelar al mundo.&nbsp;</p><p></p><p>Es dif&#237;cil defender entre tanta precariedad y estr&#233;s colectivo, y sin embargo hay que hacerlo, porque lo que est&#225; en juego cuando se discute el financiamiento de la universidad p&#250;blica no es un dato presupuestario es pol&#237;tico: qui&#233;n tiene derecho a saber, a preguntar, a que sus ideas sean tomadas en serio, y la respuesta que organiza toda la l&#243;gica del ajuste, es que ese derecho deber&#237;a pertenecer a quienes pueden comprarlo, porque en el fondo lo que no soportan, como dir&#237;a el psicoanalista y autor Mat&#237;as Rioja, es que cualquiera pueda poder.</p><p></p><p>Privado, en su origen, no significa exclusivo ni reservado para los que pueden pagarlo, significa despojado, arrancado de los dem&#225;s, sustracci&#243;n activa de algo que era colectivo. P&#250;blico, en cambio, significa perteneciente a la gente, no a un grupo, no a quienes se lo ganaron, sino a cualquiera; y cualquiera, etimol&#243;gicamente, es el elemento indiferenciado de un conjunto, el que llega sin apellido que lo preceda ni capital que lo habilite ni barrio que lo clasifique antes de que abra la boca.&nbsp;</p><p></p><p>La universidad p&#250;blica es el lugar donde ciertos sectores acceden, por primera vez en su historia familiar, a producir conocimiento con estatuto, con el peso institucional suficiente para que lo que uno piensa deje de ser &#8220;opini&#243;n&#8221; o &#8220;creencia&#8221; y se convierta en argumento, en hip&#243;tesis, en categor&#237;a anal&#237;tica que puede interpelar a quienes tienen el poder de cambiar algo.&nbsp;</p><p></p><p>An&#237;bal Quijano llam&#243; colonialidad del saber a la clasificaci&#243;n racial y geogr&#225;fica de qui&#233;n es capaz de producir teor&#237;a, ciencia, pensamiento universal, y qui&#233;n s&#243;lo puede producir folklore, creencia, tradici&#243;n local, saberes que no viajan, que no abstraen, que no alcanzan el estatuto de verdad porque vienen de los cuerpos y los territorios que el orden colonial clasific&#243; como inferiores; y que hoy el orden neoliberal reclasifica como ineficientes, poco rentables y subsidiados. Lo que esta noci&#243;n permite ver y que el debate presupuestario sistem&#225;ticamente evita, es que la universidad p&#250;blica en Argentina fue, hist&#243;ricamente, una de las pocas instituciones donde esa jerarqu&#237;a se pod&#237;a fracturar, donde alguien que no ven&#237;a del &#8220;lado correcto&#8221; del mapa colonial del conocimiento, pod&#237;a igual producir un argumento con peso y respaldo institucional.</p><p>Esa fractura que la universidad p&#250;blica hace posible no es s&#243;lo epistemol&#243;gica, no se agota en qui&#233;n tiene derecho a producir conocimiento v&#225;lido, lo m&#225;s urgente y m&#225;s peligroso hoy es otra posibilidad que abre o cierra el acceso a la universidad p&#250;blica, y es qui&#233;n tiene derecho a imaginar el futuro, a disputarlo, a proponer que las cosas podr&#237;an ser de otra manera, y hacerlo realidad.</p><p></p><p>Arjun Appadurai tiene un nombre para eso: capacidad de aspirar, que no es un rasgo psicol&#243;gico individual sino un bien cultural que se aprende, que se ejercita, que se acumula o se atrofia seg&#250;n las condiciones materiales y simb&#243;licas en que uno vive, y lo que esa noci&#243;n permite ver es una asimetr&#237;a que va mucho m&#225;s all&#225; de qui&#233;n tiene dinero: los sectores con m&#225;s recursos acumulan tambi&#233;n la posibilidad de proyectarse en el tiempo, de imaginar escenarios que excedan la urgencia inmediata, de formular preguntas sobre el futuro en lugar de solo administrar el presente.</p><p></p><p>Quien no puede imaginar futuros alternativos tampoco puede disputarlos, no tiene los marcos conceptuales para nombrar lo que falta, para argumentar que las cosas podr&#237;an ser de otra manera, y la universidad p&#250;blica fue durante d&#233;cadas el dispositivo a trav&#233;s del cual esa capacidad se redistribu&#237;a hacia sectores que sin ella no habr&#237;an tenido acceso a las herramientas para leer el mundo de otra manera, para hacer preguntas que el mercado no hace porque sus respuestas no son rentables.</p><p></p><p>&#8203;&#8203;Y si la capacidad de aspirar es un bien cultural que se distribuye de manera desigual, la pregunta que sigue es qu&#233; pasa cuando el propio horizonte de lo posible se achica, cuando no es solo que algunos tienen menos herramientas para imaginar el futuro sino que el clima cultural dominante decreta que ciertos futuros directamente no existen, que son ingenuos, que son ideol&#243;gicos, que son un lujo que no nos podemos dar.</p><p></p><p>Mark Fisher llam&#243; realismo capitalista a esa condici&#243;n en la que resulta m&#225;s f&#225;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, y lo que esa descripci&#243;n captura no es solo un dato sobre la imaginaci&#243;n colectiva sino sobre el clima ideol&#243;gico en el que se inscribe cualquier debate sobre lo p&#250;blico, incluido este, porque cuando lo &#250;nico imaginable es lo que el mercado puede costear, cuando la pregunta sobre para qu&#233; sirve producir conocimiento libre se vuelve impronunciable porque suena rom&#225;ntica o ineficiente, lo que se produce no es solo una decisi&#243;n presupuestaria sino el achicamiento deliberado del horizonte de lo posible.</p><p></p><p>Lo que el realismo capitalista hace, y lo que el debate sobre el financiamiento universitario reproduce sin nombrarlo, es naturalizar que hay preguntas que no merecen ser financiadas porque sus respuestas no tienen precio de mercado, que el valor de ense&#241;ar algo se mide por lo que ese algo vale en el mercado de trabajo y no por lo que habilita en t&#233;rminos de comprensi&#243;n del mundo, y que quien no puede pagar ese acceso simplemente no estaba destinado a hacerse esas preguntas.</p><p></p><p>&#191;Qu&#233; pasa cuando en el discurso p&#250;blico, en el &#8220;sentido com&#250;n&#8221;, se instala la idea meritocr&#225;tica que asegura que estudiar no es un derecho, es una posibilidad para quienes pueden pagarlo, y si no, es un gasto que atenta contra el equilibrio fiscal? &#191;Qu&#233; queda de la pol&#237;tica cuando el horizonte de lo posible se achica hasta coincidir s&#243;lo con lo que el mercado puede costear y nada m&#225;s? Nos, me pregunto si sabemos lo que estamos dejando ir cuando dejamos que esta discusi&#243;n se quede en los n&#250;meros, si entendemos que lo que se est&#225; disputando ahora no es solo un presupuesto, sino qui&#233;nes van a tener derecho a hacer esas preguntas, a sostenerlas, a convertirlas en algo que el mundo tenga que escuchar.</p><p></p><p>Defender la universidad p&#250;blica es, en todo momento, y en todo lugar, defender que cualquiera pueda poder.&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;&#8203;</p><p></p><p></p><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El futuro ha muerto]]></title><description><![CDATA[Qui&#233;n est&#225; dise&#241;ando el futuro y desde d&#243;nde]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/el-futuro-ha-muerto</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/el-futuro-ha-muerto</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Thu, 30 Apr 2026 00:40:01 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em>Qui&#233;n est&#225; dise&#241;ando el futuro y desde d&#243;nde</em></p><p></p><p>Nietzsche dijo que Dios hab&#237;a muerto y que nosotros lo hab&#237;amos matado. Lo dijo en 1882 y nos tomamos nuestro tiempo para entender que no estaba hablando de religi&#243;n sino de la p&#233;rdida de un horizonte com&#250;n, de ese suelo compartido desde el que una civilizaci&#243;n entera organiza el sentido. Hoy asistimos a otra muerte, que muchos sentimos, pero nadie termina de anunciar en voz alta: la del futuro.</p><p></p><p>&#8220;Es m&#225;s f&#225;cil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo&#8221; dec&#237;a Mark Fisher, y si no fuera as&#237;, &#191;por qu&#233; vemos a la inteligencia artificial como el nuevo maligno que vino a sacarnos los puestos de trabajo que de todas maneras detestabamos? Si pudieras usar la IA para hacer las tareas que te drenan y recuperar tiempo, &#191;no ser&#237;as m&#225;s feliz? &#191;Por qu&#233; resulta tan amenazante entonces? La respuesta es, otra vez, capitalismo. En un sistema organizado alrededor de la acumulaci&#243;n, la IA no va a liberarte el tiempo: va a concentrar m&#225;s, precarizar m&#225;s, y vos vas a seguir trabajando igual, o menos, y cobrando menos tambi&#233;n.</p><p></p><p>Vivimos en una &#233;poca que parece producir m&#225;s discursos sobre el futuro que ninguna otra y al mismo tiempo en la que m&#225;s nos cuesta proyectar. Esa sensaci&#243;n muy f&#237;sica de que el horizonte existe pero est&#225; privatizado, de que el futuro se dise&#241;a en otro lugar por otras personas con otros intereses y que no ten&#233;s agencia en nada, como si la suerte estuviera echada y solo restara rezar (si tenes la suerte de creer en algo) para que no sea tan catastr&#243;fico como sent&#237;s que puede ser.</p><p></p><p>&#191;Qui&#233;n dise&#241;a ese futuro que no nos pertenece? Las corpo tecnol&#243;gicas venden mundos posibles: inteligencia artificial que resuelve el duelo, la soledad, la muerte (si al parecer eso tambi&#233;n, aunque no de forma literal). El venture capital decide qu&#233; futuros merecen existir porque son financiables y cu&#225;les quedan fuera, mientras los algoritmos, que no proh&#237;ben nada pero saturan todo, te entrenan para desear ciertos mundos hasta que los otros se vuelven impensables.&nbsp;</p><p></p><p>La distribuci&#243;n del futuro es tan desigual como la del ingreso. Hay quienes lo dise&#241;an y lo capitalizan, y hay quienes lo experimentan como amenaza, como algo que se decide en otro lado y nos es inevitable. Pero antes del futuro est&#225; el presente, y el presente tambi&#233;n se est&#225; cayendo a pedazos para la mayor&#237;a. El miedo que circula no es solo al porvenir, es el miedo al descenso, a perder lo que se tiene, a que lo poco sostenido hasta ahora no alcance para el mes que viene, y si el presente colapsa, la imaginaci&#243;n colapsa con &#233;l, y eso erosiona algo m&#225;s dif&#237;cil de nombrar que la estabilidad material: la capacidad de desear. Cuesta proyectarse. Cuesta fantasear con algo distinto incluso cuando lo que existe claramente no funciona o se rompi&#243; en alguna parte.&nbsp;</p><p></p><p>&#191;C&#243;mo hace alguien con tres laburos que as&#237; y todo le cuesta llegar a fin de mes? O alguien que se toma dos medios de transporte distintos, y ni as&#237; logra llegar a tiempo a buscar a los pibes, &#191;Cu&#225;ndo se sienta a imaginar un mundo distinto? La imaginaci&#243;n necesita tiempo libre, y el tiempo libre tambi&#233;n es un recurso que el sistema distribuye muy mal, p&#233;simamente mal. Por eso hoy se habla del tiempo de ocio y de la desconexi&#243;n como &#8220;el nuevo lujo&#8221;, porque el agotamiento se volvi&#243; una pol&#237;tica. La ansiedad y el estr&#233;s dejaron de ser algo que se vive individualmente, y se transformaron en s&#237;ntomas colectivos, y en esta crisis de la imaginaci&#243;n, cualquier futuro queda en manos de quienes s&#237; tienen las condiciones materiales para producirlo, y entonces la pregunta cambia de forma: &#191;qui&#233;n ejerce el derecho de desear?</p><p></p><p>La mayor&#237;a de los horizontes que circulan hoy como inevitables se construyeron en el Norte global y llegaron envueltos en universalidad, como si no fueran situados, como si no tuvieran historia ni coordenadas o intereses particulares. Quijano llam&#243; a esto la colonialidad del poder, esa jerarqu&#237;a donde ciertos saberes cuentan como conocimiento y otros como creencia, como atraso; y esa jerarqu&#237;a hoy opera como colonialidad del futuro. Los mundos que ya se est&#225;n ensayando en el Sur global, en las econom&#237;as populares que inventaron formas de vivir que el mercado formal jam&#225;s contempl&#243;, no llegan al lenguaje de lo leg&#237;timo o lo deseable. El futuro leg&#237;timo es el que puede contarse en una pitch deck en ingl&#233;s, no el que se ensaya en el conurbano, o en alguna comunidad de los pueblos de Atacama en la Puna.</p><p></p><p>Toda esa imposibilidad pesa en alg&#250;n lugar del cuerpo, donde la pregunta por el futuro se convierte en una pregunta por si vale la pena seguir; y en esa pregunta se me viene inevitablemente el mejor de los futuristas, Mark Fisher, que pas&#243; d&#233;cadas escribiendo sobre el agotamiento de desear en un sistema que captura el deseo antes de que puedas saber que es tuyo.</p><p></p><p>Fisher escribi&#243; que el sistema convierte el sufrimiento en un problema individual para que no puedas ver sus causas, y que a la depresi&#243;n hay que despolitizarla, b&#225;sicamente porque un enfermo no hace huelga. Su &#250;ltima pregunta acad&#233;mica era si podemos desear algo m&#225;s all&#225; del capitalismo, pero muri&#243;, en realidad se suicid&#243;, sin terminar de dar ese curso, con las clases a mitad de camino, dejando no s&#243;lo a sus alumnos sin respuestas a esa pregunta, sino a nosotros en la intemperie de quien se sabe presa de un sistema aut&#243;fago.</p><p></p><p>&#191;Y qu&#233; hacemos con todo esto? me preguntan algunas veces. Seguimos. Nos levantamos, buscamos a los chicos en el colegio, pagamos lo que podemos, y dejamos para despu&#233;s lo que no, puteamos de vez en cuando para hacer catarsis, y seguimos. Consumimos los futuros que nos venden porque no tenemos tiempo ni energ&#237;a para imaginar los propios; y en alg&#250;n momento del d&#237;a, si tenemos suerte, nos vuelve esa pregunta: &#191;y si fuera distinto? Esa pregunta es lo &#250;nico que no pudieron privatizar todav&#237;a, y en ella est&#225; la clave. Cuidala. Cuidala mucho, que es nuestra &#250;ltima trinchera.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Como saber si tu presidente es un fascista? Que le den un premio por la libertad o la paz]]></title><description><![CDATA[Esta ma&#241;ana Javier Milei recibi&#243; un doctorado honoris causa en la Universidad de Bar-Ilan &#8220;en reconocimiento por su firme y valiente liderazgo en defensa de la libertad y la democracia&#8221;.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/como-saber-si-tu-presidente-es-un</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/como-saber-si-tu-presidente-es-un</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Mon, 20 Apr 2026 14:27:06 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Esta ma&#241;ana Javier Milei recibi&#243; un doctorado honoris causa en la Universidad de Bar-Ilan &#8220;en reconocimiento por su firme y valiente liderazgo en defensa de la libertad y la democracia&#8221;. En el mismo discurso dijo: &#8220;Con determinadas culturas no vamos a poder convivir.&#8221; Eso no es ret&#243;rica, es una declaraci&#243;n de doctrina, y esa doctrina tiene una sola conclusi&#243;n l&#243;gica: si no se puede convivir con una cultura, esa cultura no tiene lugar en el mundo que uno imagina. No hay una tercera opci&#243;n entre la coexistencia y la eliminaci&#243;n.</p><p>&nbsp;</p><p>Hace apenas d&#237;as, en una entrevista con Canal 14 de Israel, Milei lo dijo con m&#225;s precisi&#243;n todav&#237;a que &#8220;frente a alguien que lo quiere exterminar no puede negociar ni tener una posici&#243;n intermedia&#8221;. Es la justificaci&#243;n clara del exterminio del otro como &#250;nica respuesta posible. Sin c&#243;digo, sin met&#225;fora, en una sala llena de acad&#233;micos que lo aplaudieron de pie.</p><p></p><p>Hitler nunca se atrevi&#243; a tanto. Us&#243; &#8220;soluci&#243;n final&#8221;, &#8220;tratamiento especial&#8221;, &#8220;reubicaci&#243;n&#8221;, porque incluso en una de las &#233;pocas m&#225;s oscuras de Europa, el horror necesitaba eufemismos para funcionar. Si se nombraba con todas las letras lo que estaba pasando, se romp&#237;a el consenso social que sosten&#237;a el horror. Pero lo que est&#225; pasando ahora es estructuralmente distinto, porque el consenso no se construye ocultando, si no a trav&#233;s de la velocidad.</p><p></p><p>Eso es lo que el Bifo Berardi lleva a&#241;os enunciando, la hiperaceleraci&#243;n del flujo de informaci&#243;n no es solo un fen&#243;meno pol&#237;tico, es neurol&#243;gico. Cuando el cerebro est&#225; expuesto a una velocidad infinita de estimulaciones, la capacidad de discriminar entre verdadero y falso, y entre lo grave y lo trivial, se vuelve imposible. No es que la gente elija no procesar, es que el volumen y la velocidad lo impiden estructuralmente. Viuvimos de un salto de indignaci&#243;n a otro, entre tweet y post.&nbsp;</p><p></p><p>Milei puede decir en una universidad, con aplausos, que hay culturas con las que no se puede convivir, porque la saturaci&#243;n ya hizo el trabajo previo. No hay que esconder nada cuando nadie puede detenerse a procesar lo suficiente la cantidad de barbaridades que escucha.</p><p></p><p>Rocco Carbone tiene un concepto que para mi es muy esclarezedor del tiempo que vivimos, el habla de que este nuevo fascismo que vemos hoy d&#237;a, a diferencia del de los a&#241;os 30 o 40&#180;es psicotizante. El fascismo psicotizante es un poder dual que afirma dos cosas que se contradicen al mismo tiempo. Te quiero, te odio. Libertad, y opresi&#243;n. Defiende la vida, y declara que hay culturas que no pueden existir al mismo tiempo. Habla de libertad y reprime jubilados. Cr&#237;tica el aborto legal mientras desmantel&#243;, por decreto, el Programa Nacional de Cardiopat&#237;as Cong&#233;nitas, que garantizaba que 7.000 beb&#233;s por a&#241;o salven sus vidas. Un programa que realmente no tiene impacto en el PBI del pa&#237;s. No es incoherencia. Para Carbone, la contradicci&#243;n permanente es el mecanismo: cuando nadie sabe a qu&#233; atenerse, la organizaci&#243;n colectiva se inhibe. La psicosis no es un efecto secundario del estilo, es el objetivo mismo. Dicho en criollo: el objetivo es volvernos locos para desactivar la organizaci&#243;n colectiva, y lo est&#225;n logrando.</p><p></p><p>Defensa de la libertad y la democracia. El mismo presidente que recort&#243; jubilaciones por decreto mientras jubilados eran golpeados por la polic&#237;a en las calles. Que desfinanci&#243; salud mental. Que dice que &#8220;no odiamos lo suficiente a los periodistas&#8221; a las tres de la ma&#241;ana y hoy, en Bar-Ilan, dice que &#8220;gran parte del periodismo juega para las fuerzas del mal&#8221;. La libertad que Milei defiende nunca fue universal, tiene destinatarios muy precisos, y claramente ni sus votantes est&#225;n entre ellos.&nbsp;</p><p></p><p>Pero el se&#241;or que se autopercibe como &#8220;el le&#243;n&#8221; no est&#225; solo. Trump opera con la misma l&#243;gica desde otro escenario. Hace un a&#241;o parado al lado de Netanyahu, sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional por cr&#237;menes de guerra y de lesa humanidad, propuso deportar a los dos millones de palestinos que viven en Gaza hacia Egipto y Jordania y reconstruir el territorio sin ellos. Al mismo tiempo, se auto adjudicaba la candidatura a nobel de la paz. Hace unas semanas, en referencia a Ir&#225;n, public&#243; en su red social que &#8220;una civilizaci&#243;n entera desaparecer&#225;.&#8221; por no cumplir con sus demandas. El New York Times lo calific&#243; como una amenaza ilegal e inmoral pero nadie se horroriz&#243; demasiado. El mundo sigui&#243;.</p><p></p><p>Milei mientras, rezando con Netanyahu en el Muro de los Lamentos cuando ac&#225; Adorni, su mano derecha firm&#243; un decreto prohibiendo usar aviones del Estado para familiares de funcionarios, y sube a su esposa al avi&#243;n presidencial mientras no puede justificar sus gastos. El gobierno que lleg&#243; denunciando los &#8220;curros de la casta&#8221; tiene una investigaci&#243;n abierta en la ANDIS por sobornos en medicamentos para personas con discapacidad. El presidente que se presenta como el azote de la corrupci&#243;n promovi&#243; $LIBRA, una criptomoneda que dej&#243; p&#233;rdidas de 4.000 millones de d&#243;lares en 44.000 inversores. Una encuesta reciente lo ubica como el segundo gobierno m&#225;s corrupto desde 1983, pero el periodismo que investiga todo esto, juega para las fuerzas del mal.</p><p></p><p>Por mucho menos que esto, Argentina estall&#243;. En 2001 la gente sali&#243; a la calle porque no pod&#237;a sacar plata del banco. Hoy hay jubilados y familias enteras que se endeudan para comprar comida, universidades vaciadas, gente que tiene que elegir entre comprar un medicamento o alimento. &#191;Qu&#233; nos pas&#243;?</p><p></p><p>Milei dice que el periodismo juega para las fuerzas del mal, que Marx era sat&#225;nico, que hay culturas con las que no se puede convivir, todo en el mismo viaje, entre un chiste sobre Boca Juniors y un vers&#237;culo de la Tor&#225;. Cuando el ritmo de las declaraciones aberrantes supera la capacidad de procesarlas, el m&#250;sculo de la indignaci&#243;n se agota, y un m&#250;sculo agotado no act&#250;a. Eso tambi&#233;n lo describe Carbone, el fascismo psicotizante no necesita censura, le alcanza con generar suficiente ruido como para que nadie se detenga lo suficiente en ninguna frase.</p><p></p><p>Las formas cl&#225;sicas del fascismo necesitaban ocultar para instalar. Lo que est&#225; pasando ac&#225; se dice en voz alta, en una sala de actos, con aplausos, entre chistes y vers&#237;culos. Y nosotros seguimos scrolleando, indignados, pero no organizados. &#191;Hasta cuando?</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Es el futuro, estúpido]]></title><description><![CDATA[Una perspectiva antropol&#243;gica sobre la baja en la natalidad y la ca&#237;da de Orban en Hungr&#237;a]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/es-el-futuro-estupido</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/es-el-futuro-estupido</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Sat, 18 Apr 2026 02:28:35 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em>Una perspectiva antropol&#243;gica sobre la baja en la natalidad y la ca&#237;da de Orban en Hungr&#237;a</em></p><p></p><p>Esta semana cay&#243; Viktor Orb&#225;n ante las urnas en Hungr&#237;a. Diecis&#233;is a&#241;os en el poder y entre sus pol&#237;ticas, queda uno de los experimentos pronatalistas m&#225;s costosos de la historia reciente que vale la pena analizar.</p><p></p><p>Orb&#225;n gobern&#243; convencido de que la natalidad es un problema de incentivos y hay que reconocerle que fue totalmente consecuente con esa convicci&#243;n. Otorg&#243; pr&#233;stamos subsidiados para parejas j&#243;venes casadas, condonables si ten&#237;an hijos; subsidios para la compra de vivienda escalados seg&#250;n la cantidad de hijos; exenci&#243;n del impuesto a las ganancias de por vida para madres; extensi&#243;n de las licencias de maternidad, entre otros. Invirti&#243; hasta el 6% del PBI (el porcentaje m&#225;s alto del mundo).&nbsp;</p><p></p><p>Por estas pol&#237;ticas lo citaron J.D. Vance, Giorgia Meloni, Tucker Carlson, y Milei, obvio. Dijeron que Hungr&#237;a hab&#237;a encontrado la respuesta definitiva al problema demogr&#225;fico que desespera al mundo occidenta. Todo fue tweets, festejos y memes de fachos, hasta que llegaron los datos. En 2024 nacieron 77.500 beb&#233;s, un 9.1% menos que en 2023 y la tasa de fecundidad alcanz&#243; el nivel m&#225;s bajo en m&#225;s de una d&#233;cada. Actualmente, y pese a todos los incentivos, sigue cayendo.</p><p></p><p>Podr&#237;amos quedarnos ac&#225;, en el fracaso de la pol&#237;tica, pero el dato m&#225;s interesante no es que el experimento no funcion&#243; y tuvieron que guardarse los festejos anticipados, sino por qu&#233;; y para entender eso hay que hacerse una pregunta que los gobiernos pronatalistas evitan sistem&#225;ticamente: &#191;qu&#233; lleva a una persona a decidir tener o no tener hijos?</p><p></p><p>La respuesta que domina el debate pol&#237;tico siempre apunta a las condiciones materiales. Dinero, tiempo, servicios, y si bien esas cosas importan, obvio, no la agotan. Los pa&#237;ses n&#243;rdicos tienen licencias parentales generosas, guarder&#237;as p&#250;blicas, Estados de bienestar robustos pero sus tasas de natalidad tambi&#233;n caen. Lo que los datos sugieren es que hay algo m&#225;s en juego, algo que no tiene una causa ni una respuesta &#250;nica. La decisi&#243;n de tener hijos es profundamente multicausal. Est&#225; atravesada por condiciones econ&#243;micas, s&#237;, pero tambi&#233;n por imaginarios culturales, por el modo en que una sociedad organiza el tiempo y el cuidado, y sobre todo, por lo que puede proyectar como futuro deseable.&nbsp;</p><p></p><p>En Argentina, la tasa de fecundidad cay&#243; un 40% en la &#250;ltima d&#233;cada. Los hogares sin hijos ya son el 57% del total, pero la respuesta del gobierno actual fue, una vez m&#225;s, situar la culpa en el feminismo. Javier Milei lo dijo textual: el problema es que se &#8220;pasaron de la raya&#8221; atacando a la familia; el mismo diagn&#243;stico de Orb&#225;n, la misma l&#243;gica, con los mismos resultados predecibles.</p><p></p><p>Lo que ninguno de estos gobiernos quiere reconocer es que el pronatalismo no es una pol&#237;tica de natalidad, es una pol&#237;tica sobre los cuerpos de las mujeres. Siempre lo fue. La pregunta que Orb&#225;n nunca se hizo, y que ning&#250;n gobierno pronatalista se hace, es por qu&#233; las mujeres est&#225;n tomando estas decisiones. No para corregirlas, para entenderlas. Porque cuando se pregunta sin prejuicio, la respuesta es consistente y demoledora: no es necesariamente que las mujeres no quieran hijos, es que viven en un sistema que hizo de la maternidad una condena.</p><p></p><p>El neoliberalismo convirti&#243; maternar en un error del sistema, demasiado lento, demasiado demandante, demasiado dependiente de los dem&#225;s. El sujeto que el capitalismo necesita es aut&#243;nomo, eficiente, sin fricciones, y un beb&#233; es todo lo opuesto a eso. El pronatalismo propone m&#225;s dinero para sostener esa contradicci&#243;n sin tocarla. No pregunta qu&#233; tipo de vida hace posible o imposible este modelo. No pregunta qu&#233; lugar ocupa el cuidado en los imaginarios colectivos del futuro. No, acusa a las mujeres de tener la osad&#237;a de querer decidir tener hijos o no.</p><p></p><p>El fracaso de Hungr&#237;a es un fracaso de diagn&#243;stico. Creyeron que pod&#237;an resolver con plata algo que el dinero no alcanza a nombrar, y en el intento, le comunicaron a las mujeres h&#250;ngaras algo muy concreto: que su cuerpo es una herramienta demogr&#225;fica, que tener hijos es un deber nacional, y que si no lo hacen, el problema es del feminismo y los derechos conquistados.</p><p></p><p>Lamentablemente, la natalidad no se va a recuperar solo con incentivos econ&#243;micos. Se va a recuperar &#8212; si es que se recupera &#8212; cuando construyamos sociedades donde el cuidado no sea un obst&#225;culo para la vida sino su condici&#243;n. Cuando criar no sea un acto contracultural sino algo que el sistema deje de castigar. Mientras eso no cambie, los datos van a seguir diciendo lo mismo, y los gobiernos de derechas van a seguir buscando a qui&#233;n culpar.</p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[La cumbia, el mate y una remera del che]]></title><description><![CDATA[El latinoamericanismo como est&#233;tica extractivista]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/la-cumbia-el-mate-y-una-remera-del</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/la-cumbia-el-mate-y-una-remera-del</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Thu, 16 Apr 2026 14:17:11 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p><em>El latinoamericanismo como est&#233;tica extractivista</em></p><p></p><p>La consultora de tendencias globales m&#225;s importante en el medio anunci&#243; que Am&#233;rica Latina se convertir&#237;a en uno de los principales centros creativos del mundo. Pero el texto no estaba dirigido a las comunidades latinas, sino a las marcas.</p><p></p><p>&#8203;&#8203;En febrero de 2025, Bad Bunny se convirti&#243; en el primer artista latino en protagonizar el show m&#225;s visto en los EEUU (el superbowl), con una lista &#237;ntegramente en espa&#241;ol. Lo que muchos medios leyeron como un hito de representaci&#243;n cultural ocurri&#243; en un momento muy preciso: en medio de la pol&#237;tica de deportaciones masivas de la administraci&#243;n Trump, con las comunidades latinas viviendo una amenaza concreta y cotidiana.&nbsp;</p><p></p><p>Bad Bunny no subi&#243; a ese escenario a celebrar que &#8220;lo latino est&#225; de moda&#8221;. Subi&#243; a plantar una bandera en el territorio simb&#243;lico m&#225;s visto del mundo, en el idioma de los perseguidos, con la historia de los que el poder quiere invisibilizar. Fue un acto pol&#237;tico.</p><p></p><p>&#191;Pero qu&#233; pasa cuando ese acto pol&#237;tico se convierte en &#8220;tendencia&#8221;? Se despolitiza. Y ah&#237; est&#225; el problema central, porque resignificar el orgullo latino importa, y mucho. Pero sin el conflicto que lo produce, lo que queda es una est&#233;tica. Una remera. Como las remeras del Che Guevara que durante a&#241;os usaron personas que no ten&#237;an la menor idea de lo que significaba, convirti&#233;ndo a una de las figuras pol&#237;ticas m&#225;s radicales del siglo XX en moda.</p><p></p><p>Eso es lo que nos puede pasar si dejamos al &#8220;renacimiento latino&#8221; en manos del mercado: quedar reducido a un sticker en una computadora, a una playlist, a una campa&#241;a de marca con paleta en colores tierra.&nbsp;</p><p></p><p>La cumbia villera (ese g&#233;nero estigmatizado durante d&#233;cadas) hoy aparece en playlists curadas de Spotify y en sets de DJs europeos que jam&#225;s pisaron el conurbano. El mate, que fue durante siglos una pr&#225;ctica comunitaria y cotidiana en la vida rioplatense, se vende ahora como superalimento wellness en tiendas de Berl&#237;n y Londres, empaquetado en lino crudo con tipograf&#237;a sans serif, sin ninguna menci&#243;n a las comunidades que lo cultivaron ni a los territorios que se disputaron por su producci&#243;n. La forma sin el contenido, la identidad sin la lucha que la hizo necesaria.</p><p></p><p>An&#237;bal Quijano llam&#243; colonialidad del poder a esa operaci&#243;n que no termina con los imperios formales sino que se reconfigura en cada nueva forma de clasificar, jerarquizar y extraer valor del mundo no europeo. No hace falta un virrey para que funcione., y no es un detalle menor que este &#8220;renacimiento latino&#8221; llegue anunciado desde una consultora con sede en Londres o Nueva York, que ahora decreta, so pretexto de &#8220;cientismo de datos&#8221;, que Am&#233;rica Latina es tendencia.&nbsp;</p><p></p><p>La resiliencia latina no es un rasgo de car&#225;cter ni una ventaja competitiva, es una respuesta adaptativa a condiciones de vida que el mismo mercado global contribuy&#243; a producir. Cuando esa respuesta se vuelve deseable, cuando lo que naci&#243; de la necesidad se convierte en est&#233;tica exportable, ocurre algo muy preciso: se individualiza el m&#233;rito y se colectiviza el olvido. El barrio que invent&#243; la cumbia villera no aparece en el pitch deck. Aparece la m&#250;sica, despojada de su historia, lista para ser consumida sin profundizar.</p><p></p><p>&#191;De verdad vamos a celebrar la creatividad latinoamericana sin preguntarnos bajo qu&#233; condiciones se produce? Hace d&#233;cadas que Garc&#237;a Canclini aborda c&#243;mo las culturas latinoamericanas procesan la modernidad de maneras que no caben en los moldes europeos, y que esa diferencia produce formas genuinas de innovaci&#243;n. Hay creatividad real, hay producci&#243;n simb&#243;lica potente, hay artistas y colectivos que est&#225;n redefiniendo est&#233;ticas globales desde adentro. Pero hay una diferencia entre reconocer esa fuerza y administrarla para el consumo global. Entre escuchar lo que esas culturas tienen para decir y hacer extractivismo de lo que resulta vendible.</p><p></p><p>Las mismas narrativas que durante d&#233;cadas ubicaron a Am&#233;rica Latina como periferia (atrasada, ca&#243;tica, informal) hoy regresan convertidas en virtudes. Lo que antes era problema ahora es diferencial: La informalidad es flexibilidad, el caos es creatividad, la precariedad es resiliencia. El lenguaje cambi&#243; pero la estructura no. Y mientras tanto, los cuerpos que sostienen esa creatividad siguen siendo deportados, precarizados, desaparecidos. Siguen siendo el combustible de una est&#233;tica que el mundo consume sin querer saber de d&#243;nde viene.</p><p></p><p>Un renacimiento que necesita la validaci&#243;n de una consultora neoyorquina para existir no es un renacimiento, es una nueva forma de extractivismo cultural. As&#237; que si al an&#225;lisis del latinoamericanismo le falta la perspectiva decolonial, no hace m&#225;s que banalizar una nueva forma de subyugaci&#243;n de los pueblos americanos, a la hegemon&#237;a euroc&#233;ntrica. <strong>Dicho en criollo, si a su an&#225;lisis de tendencia le falta la mirada local, reina, pa&#180; mi est&#225;s soltera.</strong></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Un tirano llamado Felicidad]]></title><description><![CDATA[Practico yoga hace un par de a&#241;os, y si bien disfruto mucho esos 45 minutos de disciplina, me pasa siempre que no termino de relajarme con las personas que encuentro en esos espacios.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/un-tirano-llamado-felicidad</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/un-tirano-llamado-felicidad</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Fri, 20 Mar 2026 18:30:51 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>Practico yoga hace un par de a&#241;os, y si bien disfruto mucho esos 45 minutos de disciplina, me pasa siempre que no termino de relajarme con las personas que encuentro en esos espacios. Hombres y mujeres pulcros, estilizados, casi indolentes, que se desplazan como elfos et&#233;reos por la ciudad. Llegan siempre en modo zen, como si no les preocupara haber estacionado mal el auto, o llegar tarde al colegio para buscar a las cr&#237;as. Me pregunto cu&#225;ntas personas en los barrios populares conocer&#225;n los beneficios de &#8220;gestionar&#8221; bien la respiraci&#243;n, o de las asanas para &#8220;sanar&#8221; distintas dolencias. Pero sigo, intento no faltar a las clases, y finjo ser una yogui m&#225;s para perderme en su mundo de equilibrio mental y felicidad aunque sea un rato. Pero ah&#237; encuentro la grieta.</p><p></p><p>Felicidad. No termino de confiar en los discursos que prometen felicidad en un mundo que se vuelve cada vez m&#225;s invivible para la mayor&#237;a. No porque la felicidad sea un problema, sino porque la forma en que hoy se la nombra tiende a borrar todo lo que la hace posible o imposible, y existe una operaci&#243;n silenciosa en ese lenguaje, algo que se nos presenta como cuidado personal pero funciona como una despolitizaci&#243;n de la experiencia.</p><p></p><p>Lo que hoy llamamos felicidad no es simplemente un estado emocional sino que suele ser un r&#233;gimen de verdad. Algo que organiza expectativas, jerarquiza vidas y distribuye legitimidades. No todas las formas de existir califican como vidas felices. Algunas quedan afuera de entrada, otras deben corregirse, optimizarse, higienizarse para entrar en ese molde. La felicidad funciona, en ese sentido, como un criterio silencioso de normalizaci&#243;n. Una frontera.</p><p></p><p>Durante siglos, el colonialismo no solo se sostuvo a trav&#233;s de la ocupaci&#243;n territorial o la extracci&#243;n de recursos, tambi&#233;n oper&#243; mediante la imposici&#243;n de formas de vida consideradas superiores. Civilizar implicaba ordenar cuerpos, emociones y tiempos, delimitar qu&#233; sensibilidades eran leg&#237;timas y cu&#225;les deb&#237;an corregirse. Esa pedagog&#237;a no desapareci&#243; sino que se reconfigur&#243; en formas m&#225;s sutiles de regulaci&#243;n. En ese desplazamiento, la felicidad dej&#243; de ser un horizonte &#233;tico para convertirse en un principio de administraci&#243;n de la vida. Ya no aparece como misi&#243;n civilizatoria sino como bienestar individual, pero sigue funcionando como un criterio que clasifica, normaliza y jerarquiza existencias. En ese sentido, la felicidad se vuelve una tecnolog&#237;a biopol&#237;tica que no disciplina desde la prohibici&#243;n sino desde la promesa, orientando conductas, afectos y modos de habitar el mundo hacia formas funcionales al orden dominante.</p><p></p><p>La felicidad contempor&#225;nea es parte de ese dispositivo. No aparece como imposici&#243;n sino como elecci&#243;n, como deseo, como realizaci&#243;n, y ah&#237; radica su eficacia.</p><p></p><p>Hay otra l&#237;nea de lectura que resulta clave para entender este fen&#243;meno y que tiene que ver con c&#243;mo el poder contempor&#225;neo ya no opera principalmente desde la represi&#243;n sino desde la autoexplotaci&#243;n. Byung-Chul Han lo describe como el pasaje de una sociedad disciplinaria a una sociedad del rendimiento, donde ya no hace falta un amo externo porque cada quien se convierte en su propio capataz. Pero incluso ah&#237; hay algo que vale la pena tensionar. Porque esa figura del sujeto autoexplotado puede dar la ilusi&#243;n de una responsabilidad puramente individual, cuando en realidad lo que hay es un entramado mucho m&#225;s complejo de incentivos, precariedades y violencias estructurales que empujan en esa direcci&#243;n.</p><p></p><p>En ese sentido, la felicidad funciona como combustible afectivo de ese r&#233;gimen. No solo tenemos que rendir, tambi&#233;n tenemos que disfrutarlo. No alcanza con sostener el ritmo, hay que hacerlo con entusiasmo, con gratitud, con una sonrisa. Se patologizan las consecuencias de la injusticia social y as&#237; la violencia del sistema se vuelve cada vez m&#225;s dif&#237;cil de nombrar, porque aparece recubierta por un lenguaje neoliberal de elecci&#243;n y crecimiento personal.</p><p></p><p>&#191;La felicidad es el opuesto del sufrimiento, o es su forma de administraci&#243;n m&#225;s sofisticada?</p><p></p><p>La industria del bienestar no elimina el malestar, lo reconfigura. Lo vuelve gestionable, &#237;ntimo y procesable en clave individual. La ansiedad deja de ser una se&#241;al social para convertirse en un problema de gestion de las emociones o de respiraci&#243;n. El agotamiento pierde su espesor pol&#237;tico y se traduce en falta de h&#225;bitos saludables. La precariedad se disuelve en una narrativa de resiliencia y meritocracia. En lugar de preguntarnos por las condiciones que producen ciertas formas de vida, se nos entrena para tolerarlas mejor a fuerza de mindfulness.</p><p></p><p>Por supuesto que ese desplazamiento no es accidental ni mucho menos inocente. Forma parte de una racionalidad que necesita sujetos funcionales incluso en contextos de desgaste extremo. Sujetos que no interrumpan, que no desborden, que no problematicen en exceso. Sujetos que traduzcan la inestabilidad estructural en gesti&#243;n individual. La felicidad as&#237; opera como mandato, no como promesa.</p><p></p><h3>Si quer&#233;s leer el ensayo completo, suscribite a mi comunidad por menos de lo que sale un caf&#233; al mes, ac&#225;: &#128073; <a href="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fwww.mercadopago.com.ar%2Fsubscriptions%2Fcheckout%3Fpreapproval_plan_id%3D5f9c4836de1240d2a18ff2bbd199c1f3%26amp%3Butm_source%3Dig%26amp%3Butm_medium%3Dsocial%26amp%3Butm_content%3Dlink_in_bio%26amp%3Bfbclid%3DPAZnRzaAQqcVlleHRuA2FlbQIxMQBzcnRjBmFwcF9pZA8xMjQwMjQ1NzQyODc0MTQAAaeEfn2COo9urItCYW2BEiOe8pmmtsEdGvsrJagVAHWPk_uB0_jry-viLz9xoQ_aem_NrPT_j1BXr3eZZWnoOb1xw">quiero sumarme a la comunidad </a></h3><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Libertad para gobernar sin límites]]></title><description><![CDATA[El 31 de diciembre, horas despu&#233;s de que el Congreso cerrara las sesiones extraordinarias, el Poder Ejecutivo public&#243; en el Bolet&#237;n Oficial un DNU que modifica la Ley de Inteligencia.]]></description><link>https://aguskupsch.substack.com/p/libertad-para-gobernar-sin-limites</link><guid isPermaLink="false">https://aguskupsch.substack.com/p/libertad-para-gobernar-sin-limites</guid><dc:creator><![CDATA[Antropóloga pero piola]]></dc:creator><pubDate>Wed, 14 Jan 2026 15:19:11 GMT</pubDate><enclosure url="iframe.php?url=https%3A%2F%2Fsubstackcdn.com%2Fimage%2Ffetch%2F%24s_%21LHJM%21%2Cw_256%2Cc_limit%2Cf_auto%2Cq_auto%3Agood%2Cfl_progressive%3Asteep%2Fhttps%253A%252F%252Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%252Fpublic%252Fimages%252F0927c48c-d057-4bb1-9af1-75060edb0c5b_850x848.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p></p><p>El 31 de diciembre, horas despu&#233;s de que el Congreso cerrara las sesiones extraordinarias, el Poder Ejecutivo public&#243; en el Bolet&#237;n Oficial un DNU que modifica la Ley de Inteligencia. No hab&#237;a urgencia ni amenaza excepcional. Hab&#237;a una ventana institucional. Un Congreso en pausa, la justicia en feria, y el debate p&#250;blico desactivado. El decreto se firma y se publica as&#237; porque su obscenidad no era debatible. </p><p></p><p>Este DNU altera una ley que regula a los servicios de inteligencia, una de las &#225;reas m&#225;s sensibles del Estado argentino por su v&#237;nculo hist&#243;rico con el espionaje interno y la represi&#243;n ilegal. Esa ley hab&#237;a sido el resultado de acuerdos parlamentarios amplios, construidos despu&#233;s de la dictadura civicomilitar para fijar un consenso b&#225;sico: </p><p><strong>La inteligencia no puede actuar contra la ciudadan&#237;a.</strong></p><p>Este DNU rompe ese consenso.</p><p></p><p>El decreto habilita a la Secretar&#237;a de Inteligencia a intervenir sobre personas sin orden judicial. Cualquier ciudadano se vuelve un peligro potencial. En democracia, la &#250;nica excepci&#243;n a la orden judicial es la flagrancia (en criollo: que te agarren con las manos en la masa). Y la fuerza debe ser ejercida por fuerzas identificables y con control inmediato de un juez. Pero ac&#225; no hay flagrancia, no hay juez y no hay identificaci&#243;n p&#250;blica. Hay agentes encubiertos con capacidad de detenci&#243;n. Eso no es inteligencia. Eso es simple y llanamente una parapolic&#237;a.</p><p></p><p>La Constituci&#243;n proh&#237;be expresamente que el Poder Ejecutivo legisle por decreto en materia penal y en todo lo que afecte la libertad personal. No es una interpretaci&#243;n forzada. Es una regla clara. Por eso juristas de tradiciones pol&#237;ticas muy distintas coinciden en que este DNU es inconstitucional.</p><p></p><p>Lo grave no es solo la detenci&#243;n arbitraria, sino el cambio de r&#233;gimen que se inaugura. Al romper el control judicial previo y habilitar coerci&#243;n desde zonas opacas del Estado, el poder deja de actuar como un l&#237;mite excepcional y pasa a operar como una regulaci&#243;n permanente. Ya no necesita exhibirse ni imponerse de forma espectacular: funciona normalizando, anticipando y produciendo obediencia, y en ese movimiento erosiona los dos combustibles centrales de toda democracia: la disidencia y la libertad de expresi&#243;n.</p><p></p><p>El criterio deja de ser el delito y pasa a ser el riesgo. La intervenci&#243;n deja de responder a hechos y empieza a basarse en evaluaciones internas, no p&#250;blicas, no discutibles. El enemigo ya no necesita nombre. Puede ser cualquiera que resulte disruptivo, inc&#243;modo o pol&#237;ticamente molesto. Esa indeterminaci&#243;n no es un error, es la condici&#243;n de su eficacia.</p><p></p><p>No es casual que mientras se recortan salarios, ciencia, universidades y pol&#237;ticas sociales, se fortalezcan inteligencia y seguridad, se restituyan gastos reservados y se concentre poder en &#225;reas sin control democr&#225;tico. No es contradicci&#243;n. Es total coherencia contra las libertades de la poblaci&#243;n.</p><p></p><p>Este decreto no es un exceso ni un desliz. Es una decisi&#243;n consciente de gobernar reduciendo la democracia a forma y desplazando el poder real hacia zonas cerradas, r&#225;pidas y no deliberativas.</p><p></p><p>Cuando el Estado se reserva la facultad de detener en secreto y sin juez, la democracia deja de ser un marco y pasa a ser un obst&#225;culo, y ese obst&#225;culo empieza a naturalizarse.</p>]]></content:encoded></item></channel></rss>